SEMANA 3
Cómo alimentar una amistad creciente con el Espíritu Santo
INTRODUCCIÓN

“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes”, Santiago 4:8.
La persona del Espíritu Santo ha sido descuidada por los creyentes. Se habla demasiado acerca de Él, pero se tiene poco compañerismo con Él.
El cristiano que tiene comunión con el Espíritu Santo disfruta de uno de los más grandes privilegios que Dios nos ha dado. David prefería morir antes que perder la comunión con el Señor. ¿Por qué no nos sucede lo mismo a nosotros? ¡Porque no lo buscamos!
La Biblia dice: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes”. Santiago 4:8.
Dios siempre da el primer paso, pero luego espera que nosotros tomemos el siguiente paso para acercarnos a Él. Ese es el motivo por el que tantas personas no pueden escuchar a Dios. Dios llama y si nosotros no respondemos acercándonos a Él y obedeciéndolo en lo que nos pide, Él no se revelará.
Dios está más interesado en tener comunión con nosotros que nosotros mismos. “¿Creen que la Escritura no tiene ningún significado? La Escritura dice: “El Espíritu que Dios nos dio nos ama celosamente”, Santiago 4:5 (PDT). Él busca un pueblo para habitar, no al cual visitar.
El ‘éxito’ ministerial de los apóstoles radicó en su relación estrecha con el Espíritu Santo. Personas comunes hacían cosas extraordinarias porque estaban asociadas con el Espíritu Santo. El secreto no radicaba en la capacidad, sino en la presencia del Espíritu Santo con ellos.
Dependían del Espíritu para cada cosa. El compañerismo era tal que juntos tomaron decisiones trascendentales diciendo: “El Espíritu Santo y nosotros consideramos que no deben tener ninguna otra obligación aparte de estas…”, Hechos 15:28 (PDT).
Ahora puedes comprender por qué Pablo bendijo a la iglesia diciendo “… La comunión del Espíritu Santo sea con todos ustedes”, 2ª Corintios 13:14 ¡Ninguna bendición podría ser mejor!
Imagina tener a Dios como íntimo amigo. Escucharlo. Hablar con Él. Preguntarle. Aprender. Toda su atención y toda su sabiduría a tu alcance. Todo su favor a tu disposición. ¿Qué podría ser mejor?
Esta semana vamos a dar los primeros pasos para alimentar una relación de amistad con Dios. Vamos a profundizar principios espirituales como la importancia del lugar secreto; cómo desarrollar comunión con el Espíritu Santo; el papel que tiene la fe en nuestro crecimiento espiritual; la importancia de honrar a Dios y otros.
Te animamos a que en este mismo instante le pidas al Espíritu Santo que tome el control de tu vida, te dirija y te haga sensible a su voz.
Objetivos de la semana
Reconocer que la comunión íntima es con el Espíritu Santo, porque Él está presente hoy en la tierra. La amistad con el Espíritu Santo se construye cada día cuando lo reconozco como Persona viva y cercana.
Valorar la relación personal y cotidiana con el Espíritu Santo como prioridad espiritual, y no como una actividad secundaria.
Lo que no es prioridad en la intimidad, no tendrá fruto en lo público.
La falta de comunión siempre precede a la vulnerabilidad espiritual.
Fortalecer cada disciplina espiritual sin depender del ánimo o las circunstancias. La constancia en la búsqueda de Dios sostiene la fe en tiempos difíciles.
Apartar tiempos de silencio intencional en la búsqueda de Dios. El silencio apartado para Dios afina el oído del corazón y profundiza la comunión.
Aprender a escuchar a Dios antes de actuar, decidir o responder. La dirección divina se recibe en silencio, no en la prisa.
Vivir conscientes de la importancia de la fe como base de la relación con Dios.
La fe es imprescindible para agradar a Dios; es nuestro escudo y llave que abre las puertas del cielo.
Reconocer que la protección espiritual fluye de la comunión diaria. Quien habita en Su presencia, camina cubierto todos los días.