TESORO DE LA SEMANA

Eclesiastés 4:12: «Uno solo puede ser vencido, dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!», BAD.

En cada enseñanza consideraremos tres aspectos:

La revelación es el conocimiento espiritual de la Palabra de Dios; es decir, la comprensión que nos da el Espíritu Santo. Como consecuencia, la luz de Dios ilumina nuestra vida.

La instrucción es el entendimiento natural o intelectual que permite ajustar la voluntad a partir de aquella luz que se ha recibido por revelación para obedecerla. En otras palabras, la revelación percibida en nuestro espíritu se afianza en nuestra mente preparándonos para el cambio y la acción.

La aplicación es el conocimiento empírico; es decir, el que se adquiere al utilizar los nuevos conocimientos. Con este último paso honramos a Dios y revolucionamos el mundo visible e invisible con el poder del Señor impartido por su Palabra.

Revelación: Transformando a los niños en campeones espirituales

“Josías tenía ocho años cuando subió al trono… Hizo lo que era agradable a los ojos del SEÑOR y siguió el ejemplo de su antepasado David; no se apartó de lo que era correcto”, 2º Crónicas 34:1-2 (NTV).

Josías no fue criado para ser leal a Dios y no tuvo ejemplos de cómo honrarlo. Manasés, su abuelo, fue el peor rey de todo Israel, 2º Reyes 21:1-2. Construyó la imagen de Asera y restableció el culto a las estrellas. Levantó altares para adorar a Baal, practicó la hechicería y sacrificó a su propio hijo a los dioses paganos, 2º Reyes 21:6. Amón, su padre, no fue mejor. A pesar de los malos ejemplos familiares Josías llegó a ser una buena persona, de grandes convicciones y de enorme estima ante los ojos de Dios: “Josías hizo lo que agrada al SEÑOR… no se desvió de él en el más mínimo detalle… e hizo que todos los que se hallaban en Israel adoraran al SEÑOR su Dios. Mientras Josías vivió, no abandonaron al SEÑOR, Dios de sus antepasados”, 2º Crónicas 34:2 y 33 (NVI). Esto significa que el pasado, tus parientes y el legado espiritual por más oscuros que sean no te impedirán alcanzar todo lo que Dios quiere darte, si decides honrarlo con tu obediencia.

Es muy conocida la historia de dos hermanos criados en el mismo hogar que compartieron la dura experiencia de crecer junto a un padre alcohólico, autoritario e irresponsable, varias veces en la cárcel por distintos delitos.

El hermano mayor se convirtió en alcohólico, abandonó la escuela y formó una familia a la que maltrataba constantemente. No trabajaba y en repetidas ocasiones tuvo problemas con la policía. En una ocasión le preguntaron por qué actuaba de esa manera, y él contestó: “con el padre y la infancia que tuve, ¿cómo podría ser diferente?”.

El hermano menor, a pesar de los problemas y las dificultades, se esforzó por estudiar, luego se casó convirtiéndose en un atento esposo y excelente padre. Aunque comenzó de modo humilde, prosperó hasta establecerse como un empresario exitoso que aportaba mucho a su comunidad. Un día le preguntaron a qué atribuía su éxito, a lo que él respondió: “con el padre y la infancia que tuve, ¿cómo podría no ser diferente?”.

¡El pasado no debe ser una excusa para detenernos en la vida! Quizás tu herencia familiar no sea la mejor. Tal vez la brujería, la inmoralidad o los malos tratos fueron el ambiente diario de tu hogar, pero la buena noticia es que si estás conectado a Cristo tus verdaderas raíces se funden en Dios: “Antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió…”, Efesios 1:4 (NTV). “Todavía no había nacido yo, cuando tú ya me cuidabas. Aún estaba yo dentro de mi madre, cuando tú ya eras mi Dios”, Salmo 22:10 (TLA).

“… Siendo aún joven, Josías comenzó a buscar al Dios de su antepasado David…”, 2º Crónicas 34:3 (NTV). La edad no importa. Quien busca apasionadamente a Dios tendrá un gran futuro: “¡El SEÑOR permanecerá con ustedes mientras ustedes permanezcan con él! Cada vez que lo busquen, lo encontrarán; pero si lo abandonan, él los abandonará a ustedes”, 2º Crónicas 15:2 (NTV). “Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes…”, Santiago 4:8 (NTV).

Debemos revalorizar el potencial de los niños y permitir que ellos puedan acercarse con libertad a Jesús. Veamos algunos aspectos importantes:

  1. Los niños poseen una percepción espiritual superior a los adultos.
    ¿Recuerdas el incidente dónde Jesús echó a los comerciantes fuera del templo? Allí se dice que los niños gritaban: “Alaben a Dios por el Hijo de David”, Mateo 21:15 (NTV). Los religiosos se enfurecieron y le preguntaron a Jesús: “— ¿Oyes lo que dicen esos niños? —Sí —contestó Jesús —. ¿No han leído las Escrituras? Pues dicen: “A los niños y a los bebés les has enseñado a darte alabanza”, Mateo 21:16 (NTV). Jesús citó el Salmo 8: “… Has hecho que brote la alabanza de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho, para silenciar al enemigo y al rebelde”, versículo 2 (NVI). Los niños reconocieron que Jesús era el Mesías, algo que los recalcitrantes religiosos, llenos de envidia no quisieron admitir. Los niños lo amaron, los religiosos lo mataron.

    Ningún famoso cantante cristiano puede igualarse a un niño porque la alabanza de un niño es escuchada con complacencia y atención en los cielos. Dios usa esa alabanza para derrotar a los poderes satánicos. El Salmo 8:2 dice: “Con la alabanza de los pequeños, de los niñitos de pecho, has construido una fortaleza por causa de tus enemigos, para acabar con rebeldes y adversarios”, DHH C 2002.

  2. Los niños son herramientas poderosas en las manos de Dios.
    Cuando se les permite a los niños fluir en el Espíritu Santo ellos son utilizados por el Señor de maneras asombrosas. El corazón de los niños es muy atractivo para Dios. Su pureza y simplicidad conquista el cielo. Los únicos que impiden que los niños operen en el espíritu, desarrollen sus dones y ejerzan ministerios somos nosotros, los adultos: “Jesús dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan…’”, Mateo 19:14 (RVC). Cuando Dios utiliza a un niño para hacer un milagro pulveriza nuestros prejuicios religiosos y paradigmas eclesiásticos. Los niños no tienen un Espíritu Santo versión infantil. Ellos son rápidos en confiar y obedecer a Dios, por eso Él los usa de maneras asombrosas.
  3. Los niños son nuestros socios en el servicio a Dios.
    Por este motivo, nuestro objetivo con la escuela bíblica para niños es que ellos tengan una experiencia personal y real con Jesús; provocarlos a una ‘cita con Dios’. Es muy emocionante verlos adorar e interceder. También cuando salen a las calles orando, evangelizando e imponiendo manos aun a las personas mayores. “Los niños son muy buenos receptores porque le creen a Dios. Ellos no tienen incredulidad, desilusiones ni teología estorbando en el camino. Son vasijas abiertas y Dios las está llenando”, Jennifer Toledo.
    ¿Te imaginas un ejército de niños llenos de Dios operando en el Espíritu y bendiciendo nuestras naciones? ¡Qué grandioso será!

    Si queremos ver ese mover de Dios seamos responsables en la formación espiritual de los niños. Habitualmente vemos a los padres preocuparse por el colegio y el deporte pero muy pocos se comprometen del mismo modo para formar el carácter cristiano. 2ª Timoteo 1:5 dice: “… ¿cómo olvidar tu fe sincera, la que antes de ti ya tuvieron tu abuela Loida y tu madre Eunice? Seguro de que en nada has cambiado a ese respecto”, CST. La fe del joven Timoteo tenía sus raíces en la devoción sincera que le habían transmitido su madre y su abuela. ¿Estamos haciendo lo mismo?

    Estimulemos a los niños a buscar a Dios como lo hizo Josías y veremos este mundo totalmente transformado a los pies de Jesús.

Instrucción

La mayor parte de la población mundial está constituida por niños y adolescentes; sin embargo, los esfuerzos de las iglesias se enfocan en los adultos. El evangelismo, discipulado, ministerios, sermones, programas y entrenamiento están dirigidos hacia los adultos. ¿Cómo lo sabemos? Porque el alimento espiritual que entregamos a los niños cada fin de semana es mucho más ‘liviano’ que el que proveemos a los mayores. ¿Qué pasaría si el pastor de la iglesia decidiera predicar mensajes sacados de Internet, prefabricados, sin oración, unción ni vida? La iglesia se sentiría ofendida. Se espera que el pastor entregue alimento fresco; fruto que haya sido cuidadosamente elaborado en oración, pasado por el tamiz de la infalible Palabra de Dios, la experiencia personal y el discernimiento espiritual. Sin embargo, no hacemos el mismo trabajo con los niños. “¿Qué sucedería si en lugar de darle entretenimiento cristiano comenzáramos una cultura donde la ministración de los niños fuera vista como algo vital, poderoso y digno de mucho tiempo y atención? ¿Qué sucedería si desde una corta edad los niños estuvieran entrenados en las cosas profundas del Señor, criados para conocer verdaderamente a Cristo y vivir sin reservas para el Reino?”.1

La autora del libro Los niños y lo sobrenatural cuenta de una niña de 5 años llamada Megan que fue desafiada por su maestra de escuela bíblica a tener un encuentro con Dios. Ella lo tomó muy en serio. Fue a su casa, arregló la habitación y se puso su mejor vestido. Le dijo a su mamá que le preparara comida y trajera una vela porque tendría una cita con Jesús. Los padres la apoyaron y esa noche Megan vio a Jesús y habló con él. Ese fue el comienzo de una increíble aventura que perdura a través de los años. Ahora tiene 13 y es una efusiva evangelizadora y una apasionada buscadora de Dios. Es posible que este tipo de experiencias incomode a los religiosos, pero no te preocupes, Dios es famoso por hacer cosas que rompen con los moldes tradicionales. Él actúa como desea y tiene variadas maneras de hacerlo. Nuestra tarea no es juzgar las formas en que Dios se mueve. No intentemos comprenderlo ni controlarlo. Dios sigue siendo Todopoderoso y continúa transformando vidas.

El fin de semana pasado la pastora del ministerio de la niñez de nuestra iglesia llevó a los niños al parque. Los niñitos salieron acompañados por sus padres y maestros para entregar tarjetas proféticas que habían confeccionado en el tiempo de intimidad con Dios. Muchos de ellos le hacían preguntas a Dios antes de hablar con la gente: “Dios, ¿a quién deseas que entregue yo esta promesa bíblica?”. Uno de ellos escribió: “Dios desea que usted confíe en Él en medio de su necesidad”. La gente fue abrumada por el amor del Señor manifestado a través de los niños.

Las estadísticas más serias dicen que quienes se convierten al Señor en la niñez o en los primeros años de la adolescencia permanecerán “absolutamente comprometidos” con el cristianismo, en comparación con aquellos que se convierten siendo mayores. “Lo que usted crea a los 13 años de edad es más o menos lo que creerá al morir”, dijo Barna. La niñez es la etapa ideal para formar la siguiente generación de líderes.2

Aplicación

Es hora de liberar a los niños para la obra de Dios. Ellos están maduros no solo para la salvación sino para ejercer el ministerio y desarrollar sus dones espirituales. Debemos estimularlos a utilizar su potencial de maneras que honren a Dios y hagan avanzar su reino. No permitamos que nuestra indolencia le permita al diablo obrar desarraigando sus tiernas vidas de la comunión con Dios.

Ellos son inocentes, tienen una audacia que asombra y no están condicionados por ninguna teología extraña. Presentan a Jesús en una manera irresistible. Son los evangelistas y los misioneros de hoy. Es grandioso enseñarle a un niño a orar y a creer en la sobrenatural intervención de Dios. Evidentemente son un recurso poderoso que no hemos liberado para glorificar al Señor. Si solamente permitiéramos que Dios se manifieste a través de ellos quedaríamos profundamente asombrados.

  • ¿Cuántos van a guiarlos a Jesucristo y luego acompañarlos hacia la madurez espiritual?
  • ¿Cuántos van a permitir que los niños participen de la búsqueda de Dios?
  • ¿Cuántos incorporarán a los niños en ministerios como la intercesión o la evangelización?
  • ¿Cuántos padres involucrarán a sus hijos para buscar la dirección de Dios en asuntos de la familia?
  • ¿Cuántos van a guiarlos para que sirvan donde el Espíritu Santo les indique?
  • ¿Cuántos están preparados para un cambio de paradigma?
  • No solo el pastor y los líderes hacen la obra del ministerio sino todos los santos, lo cual incluye a niños y niñas que aman al Señor.

1. TOLEDO, J. Los niños y lo sobrenatural. Casa Creación. EEUU. 2012.

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