SEMANA 2
El valor de la verdadera purificación
INTRODUCCIÓN

“...Al que rompiere el vallado, le morderá la serpiente”, Eclesiastés 10:8 (SRV 2004).
En esta semana vamos a reflexionar acerca de la importancia de vivir en santidad y de la purificación que debemos lograr para tener una relación de intimidad profunda y verdadera con Dios, apartándonos de todo pecado que haga que Dios se aleje de nuestra vida.
Dios promete presencia, bendición y protección siempre que su pueblo no atraviese el cerco de la santidad. Mientras se mantuvieran apartados y no se contaminaran emparentándose sexualmente con los habitantes de otras naciones, Dios estaría con ellos y los cuidaría; de lo contrario los dejaría y la “serpiente los mordería”.
Que podamos comprender, valorar y practicar la santidad como un vallado protector establecido por Dios, entendiendo que permanecer dentro de Sus límites preserva la presencia, la bendición y la cobertura espiritual, mientras que cruzarlos trae consecuencias espirituales reales.
“Tú eres un pueblo santo… Si prestas atención a estas ordenanzas y las obedeces… te amará y te bendecirá… El Señor te protegerá… El Señor… está contigo…”, Deuteronomio 7:6-21 (NTV).
Objetivos de la semana
• Entender qué es la purificación según la Biblia.
– Comprendiendo que la purificación no es legalismo ni perfección, sino vivir apartados para Dios, dentro de los límites que Él estableció para nuestro cuidado y protección.
• Reconocer la santidad como un vallado espiritual protector.
– Identificando que los límites de Dios funcionan como una barrera real contra el pecado, el engaño y los ataques del enemigo.
• Tomar conciencia de las consecuencias de cruzar esos límites.
– Entendiendo que salir del vallado de la santidad debilita espiritualmente, expone a la persona y afecta la comunión con Dios.
• Discernir las estrategias del enemigo para hacernos caer.
– Reconociendo que el enemigo no puede maldecir a quien vive en santidad, pero busca seducirlo para que cruce los límites mediante concesiones.
• Asumir un compromiso práctico con una vida de santidad.
– Revisando los límites personales y tomando decisiones concretas para vivir bajo la presencia, la bendición y la protección de Dios.