DIA 3 – La batalla en la mente

Lo que queremos lograr en este día

  • Reconocer que los pecados del espíritu contaminan el corazón y son tan dañinos como los pecados del cuerpo, aunque muchas veces sean tolerados o minimizados.
  • Aprender a resistir activamente los malos pensamientos y sentimientos que no agradan a Dios, comprendiendo sus consecuencias espirituales, emocionales y prácticas.
  • Asumir la responsabilidad personal de vigilar el corazón, cuidando la mente, los ambientes y las relaciones para preservar una vida de santidad irreprochable delante de Dios.

TEXTOS CLAVE:

  • “Que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se conserve sin mancha hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo”, 1ª Tesalonicenses 5:23 (BJ2).
  • “Debemos mantenernos limpios de todo lo que pueda mancharnos, tanto en el cuerpo como en el espíritu…”, 2ª Corintios 7:1 (DHH).

REFLEXIÓN

📝 Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.

Dios nos llama a mantenernos limpios no solo en el cuerpo, sino también en el espíritu; por eso debemos resistir los pecados espirituales y vigilar cuidadosamente nuestro corazón, enterrando los malos pensamientos y negándonos a alimentarlos, para vivir en santidad delante del Señor.

Nuestro espíritu puede ser contaminado. La envida, el odio, la avaricia, el orgullo, la soberbia, la incredulidad, el resentimiento, la rebelión y la idolatría son ejemplos de pecados del espíritu. Son tan dañinos como los pecados del cuerpo, aunque nosotros no los valoremos de la misma forma.

EL PROBLEMA REAL: LO QUE NADIE VE.

¿Quién se dejaría ver de la mano de una mujer que no es la esposa? Pero en lo secreto del corazón podríamos dar rienda suelta a esos deseos lujuriosos. La mayoría de nosotros no cometeríamos un asesinato, ¿pero cuántas veces hemos llevado a algún vecino o hermano a un callejón oscuro y en nuestros pensamientos nos hemos vengado por una ofensa insignificante?

Primera verdad: Resiste a los pecados del espíritu.

 “Alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal…”, Isaías 55:7 (NTV).

Solemos ser tolerantes con los pecados del espíritu. No somos tan recios con ellos como con los pecados de la carne. Sin embargo, analicemos lo perjudicial que pueden resultar estos pecados.

 Saúl era un hombre que tenía problemas con la envidia. La primera señal la encontramos cuando las mujeres cantaron: “Mil hombres mató Saúl, y diez mil mató David”. Esto le molestó mucho a Saúl y muy enojado dijo: –A David… solo falta que lo hagan rey… Y desde aquel día… miraba Saúl a David con ojos de envidia”, 1º Samuel 18:7-8 (DHH) y 9 (CJ)

 

Verdades a resaltar:

1. La envidia lo llevó al odio y esto dio paso a que planeara el asesinato del mismo hombre que había salvado su reino.

2. La envidia prepara el escenario para toda clase de pecados de la carne: “Donde hay envidia… hay desorden y todo tipo de mal-dad”, Santiago 3:16 (NT-BAD).

Más tarde, ¿qué hizo la envidia en el corazón de David? Le hizo codiciar la esposa de un soldado de su confianza y lo llevó por un laberinto de lujuria, mentira, adulterio y asesinato.

Estos pecados no se habrían cometido si no fuera por causa de la envidia. Por eso la Biblia dice: “El enojo es cruel, la ira es destructiva, y la envidia es incontrolable”, Proverbios 27:4 (BLS).

Fue la envidia de Caín la que dio lugar al asesinato de Abel. Por envidia los hermanos de José lo vendieron a Egipto y los fariseos tramaron la muerte de Jesús, Mateo 27:18.

¡Si no quieres recibir al diablo con todos sus sicarios, resiste al pecado de la envidia!

Separar la envidia del corazón es tan difícil como evitar el encuentro de dos enamorados. Sin embargo, la envidia es una afrenta a Dios. Cuando envidiamos cuestionamos el derecho del Señor a administrar sus dones según su voluntad.

¿Nos molesta que Dios quiera bendecir a otro más que a nosotros? ¿No queremos que Dios sea bueno?

3. La envidia enferma el cuerpo: “…La envidia causa enfermedades”, Proverbios 14:30 (PDT).

Atrae el castigo de Dios: “Nuestros antepasados… tuvieron envidia… Dios los castigó por tener envidia…”, Salmo 106:14-17 (PDT)

4. La envidia proviene del infierno: “La envidia y el egoísmo no se originan en Dios; al contrario, son terrenales, carnales y diabólicos”, Santiago 3:15 (NT-BAD)

5. Finalmente, la Biblia dice que los envidiosos no entrarán al cielo: “Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual… peleas, celos… divisiones, envidia… cualquiera que lleve esa clase de vida no he-redará el reino de Dios”, Gálatas 5:19-21 (NTV)

Para vencer el pecado de la envidia hay que pedir ayuda al cielo. No desafíes a la envidia a un duelo con tus propias fuerzas; no tienes el poder ni la inteligencia para ganar. Si eres lo bastante humilde para pedir su gracia, el Señor te sacará de las garras de la envidia.

Segunda verdad: Vigila de cerca tu corazón.

“Que se consoliden vuestros corazones con santidad irreprochable ante Dios…”, 1ª Tesaloni-censes 3:13 (CJ).

Mantener nuestro corazón con santidad irreprochable es nuestra responsabilidad. Cuando Satanás llega para dejar semillas de malicia espiritual en el campo de nuestro corazón: ¿con qué clase de tierra se encuentra? ¿Está abonada y preparada para que sus semillas germinen inmediatamente, o se encuentra con un terreno tan bien cuidado que se le hace difícil sembrar su maldad?

Cuando los pensamientos inmundos se presentan por primera vez en la mente, aún no hemos pecado. Pero si les ofrecemos asiento y empezamos a conversar con ellos, nos hacemos cómplices.

Por lo tanto, no los trates como si fueran tus invitados de honor. Préndeles fuego. ¿Cómo? ¡Con pensamientos puros y oración seria! Que el fuego santo los consuma. Cuando alimentas saludablemente tu mente, los pensamientos puros se devoran a los malos.

Un muchacho se acercó a un conocido predicador y le dijo: “tengo la impresión de que dentro de mí tengo dos perros. Uno bueno y uno malo. En ocasiones, el perro malo parece ganar la batalla. En otras, el perro bueno tiene la ventaja. ¿Qué debería hacer?”. Con acertada claridad el predicador dijo: “Deja de alimentar el perro malo. Mátalo de hambre”.

¿Cómo alimentas tu mente? ¿Lo haces con imágenes y lectura basura? Los objetos lujuriosos provocan pensamientos lascivos, de la misma manera, ¿no provocarán los objetos santos pensamientos puros?

Si no pones filtro a tus ojos y a tus oídos muy pronto esos pensamientos basura tomarán el control absoluto de tu mente. ¡No le des un banquete de bienvenida a los malos pensamientos! ¡Mátalos de hambre!

El corazón enfermo.

Cuando el corazón se enferma y la mente está abrumada por pensamientos malos hay que luchar con armas espirituales en un ambiente de sanidad.

¿Qué sucede cuando el cuerpo se enferma? Es bien sabido que los médicos dejan a los enfermos internados solo el tiempo que sea estrictamente necesario. En cuanto ven una mejoría lo envían a la casa para completar la sanidad. ¿Por qué? Porque el hospital no es un ambiente seguro. Existen demasiados microorganismos resistentes a los tratamientos normales, capaces de agravar el estado del enfermo. Además, en su propia casa el paciente está rodeado del afecto de sus seres queridos. A eso se lo llama estar en un ambiente sano y controlado.

Sin embargo, no hacemos lo mismo cuando la ‘enfermedad’ es espiritual. Si queremos que los enfermos espirituales se sanen debemos aislarlos de los ambientes tóxicos donde normalmente se mueven. Hay que alejarlos de las personas que tienen el potencial de arruinar su santidad provocándolos a pecar. Si se lo coloca bajo la influencia de un círculo pecador, la salud espiritual jamás se restaurará.

Tu círculo de influencia.

Piensa en tus círculos de influencia. ¿Juegas al fútbol? ¿Con quién? ¿Honran a Dios con su comportamiento y con sus palabras? Si la respuesta es no, entonces tampoco edificarán tu fe.

Cuando realizas un viaje, ¿con quién vas? La mayoría de las personas no tiene en cuenta este aspecto. Sin embargo, viajar con una persona sin temor de Dios durante tantos días, ¿no crees que afectará negativamente tu vida espiritual?

Piensa en tus amigos más cercanos o compañeros de colegio con los que compartes tanto tiempo. Es mucho más fácil que un incrédulo nos arrastre a pensar y vivir como él a que nosotros lo persuadamos a vivir como Cristo. ¡Mucho cuidado con quién te asocias, aun en los negocios! 

El papel de la iglesia.

La iglesia cobra una importancia vital para la recuperación de un enfermo espiritual. Hay que pasar más tiempo en oración, contemplación y afianzar la relación con Dios por medio de las disciplinas espirituales.

Los pensamientos inmundos no permanecen donde el amor de Cristo reina supremo. Esos malvados pensamientos no soportan oír tus conversaciones con Cristo. Tus pensamientos santos buscarán a los malignos y los matarán al momento.

Además, debemos pasar más tiempo con gente sana espiritualmente; escuchar Palabra de Dios que nos aliente a la obediencia y música que nos inspire a la santidad y no al pecado.

No es momento para pensar solo en distracciones y salidas de vacaciones, a menos que sea para un retiro espiritual y con gente pura. No es momento para visitar a los parientes que se mofan del Señor o que, siendo creyentes, viven como incrédulos.

 Sigamos el ejemplo de David quien dijo: “Soy amigo de todos los que te honran, de todos los que obedecen tus preceptos”, Salmo 119:63 (RVC).

No te sientes con los murmuradores, los rebeldes o los que llamándose hermanos deshonran a Dios. Camina con gente de Dios.

“Déjate influenciar por personas llenas del Espíritu Santo que viven una vida de obediencia al Señor y, ten por seguro que tu vida será mejor”.

Preguntas para pensar y actuar

📝 Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.

  • ¿Qué puertas puede abrir la envidia si no es resistida?
  • ¿Qué pensamientos ocultos pueden estar dañando tu comunión con Dios?
      • Envidia en el liderazgo.
      • Comparaciones ministeriales.
      • Resentimientos no resueltos.
  • ¿Qué puedes hacer cuando te abruman pensamientos o sentimientos que sabes que a Dios no le agradan?
      • Fantasías.
      • Comparaciones.
      • Deseos de venganza.
  • ¿Con qué cosas estás alimentando tu mente?
      • Lo que ves.
      • Lo que escuchas.
      • Lo que consumes en redes.
  • ¿Cuáles son hoy tus principales círculos de influencia?
  • ¿Te acercan a Dios o debilitan tu santidad?
  • ¿Con quién pasas más tiempo y cómo influye eso en mis pensamientos?

DINÁMICA SUGERIDA

Guerra en mi mente.

Materiales Necesarios

  • Tu cuaderno de notas. 📖
  • Lapicera. 🖊️
  • Biblia. 📘

Desarrollo

1. 👀 Detección: Abrir los ojos.

Busca un lugar a solas. En silencio, pídele a Dios que te muestre lo que hay en tu corazón.

Escribe con sinceridad en una hoja que puedas descartar:
– Pensamientos recurrentes negativos.
– Sentimientos ocultos (envidia, enojo, orgullo, resentimiento, etc.).
– Personas o situaciones que activan esos pensamientos.

👉 Sé honesto: esto es entre vos y Dios. No maquilles nada.

2. 🔥 Confrontación: Prender fuego.

Lee en voz alta lo que escribiste.

Por cada pensamiento o pecado del espíritu, declara: “Esto no viene de Dios. No lo acepto en mi vida”.

Luego de renunciar a esos pecados, rompe la hoja mientras oras.

“Señor, rechazo esto. No quiero alimentar estos pensamientos o sentimientos”.

Cierre

3. 🌿 Reemplazo: Alimentar lo correcto.

Ahora es el momento de llenar tu corazón y tu mente con pensamientos correctos:

  • Escribe en tu cuaderno de notas:
      • – Pensamientos puros (verdades bíblicas).
      • – Lo que Dios dice de vos.
      • – Actitudes opuestas (Ej: envidia → gratitud).
  • Declara: “Elijo bendecir y no compararme”; “Mi mente y mi corazón le pertenecen a Dios”; “No recibo ni guardo en mi corazón pensamientos o sentimientos negativos”.

👉 Puedes decirlo en voz alta si lo deseas.

DESAFÍO PARA ESTE DÍA

  • Medita por un momento:
      • ¿Qué contenido tienes que dejar de ver?
      • ¿Qué ambiente debes evitar?
      • ¿Con qué personas necesitas poner límites?
  • Toma decisiones concretas hoy y sostenlas en el tiempo.
      • “Voy a dejar de consumir contenido que alimenta pensamientos impuros”.
      • “Voy a alejarme de personas y de conversaciones que no honran a Dios”.
  • Alimenta tu mente con el estudio de la Palabra de Dios, oración, prédicas y música que exalta al Señor, manteniendo ambientes santos.
  • Profundiza tu práctica de la oración y la búsqueda de Dios.

ORACIÓN

“Amado Señor, me presento ante Ti reconociendo que en mi corazón hay pecados que contaminan mi relación contigo. Clamo que me ayudes a no tolerarlos ni quitarles importancia; que sea capaz de resistir los malos pensamientos y sentimientos que no vienen de Ti y que dañan mi espíritu, así como de los pecados que dañan mi cuerpo. Que pueda vivir vigilando mi mente y mi corazón para perseverar en mantener una vida de santidad en cada área de mi vida y de mis relaciones. Comprendo las consecuencias espirituales y emocionales que tiene alejarme de vos. Lo único que deseo es llevarte gloria y honra en todo tiempo y en todo lugar, en el precioso Nombre de Jesús, amén”.

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EBOOK - OBSEQUIO

Los pecados del Espíritu.

«…Porque el Señor es todo ternura y compasion», Santiago 5:11 (CAS). ¡Que maravillosa expresion! ¡Que realidad tan reconfortante! Frente a la maldad de nuestro corazon Dios no se detiene, sino que desea quitar de en medio aquello que impide la comunion, la intimidad con el y su bendicion. Como dijo un notable escritor del siglo XVII: «Ahogare tus pecados en mi misericordia y derramare todo lo que tengo para que no se diga que mi bien ha sido vencido por tu mal».

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