SEMANA 4
Oración y Ayuno: Poderosas armas espirituales
INTRODUCCIÓN
Mensajes para ver, reflexionar y actuar
Te invitamos a ver este mensaje con la convicción de que Dios quiere que tengas, todos los días de tu vida, una fe creciente y basada sólo en Él.

“Cuando des... tu Padre... te recompensará... Cuando ores... tu Padre... te recompensará... Cuando ayunes... tu Padre... te recompensará”, Mateo 6:3-4, 6, 16-18 (NTV).
Jesús dejó bien en claro que existe una recompensa para los que practican las disciplinas espirituales de dar, orar y ayunar. Pero el premio parece ser mayor cuando uno las combina, como hizo Cornelio.
Pese a no ser judío, Dios irrumpió a su casa y bendijo a toda su familia. ¿Por qué? Porque tenía por costumbre dar, orar y ayunar: “Cornelio dijo: …yo estaba en ayunas; y…mientras oraba… se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios”, Hechos 10:30-31.
Ser llenos del Espíritu Santo y tener una familia bendecida son solo algunos de los beneficios de practicar estas disciplinas espirituales. Además, todas ellas sirven para romper maldiciones, ser libres de ataduras sexuales y ganar batallas imposibles.
¿Qué pecados le han dado derecho legal al diablo para que te atormente? El viene para robar, matar y destruir. ¿En qué áreas te está robando? ¿Qué cosas están muriendo?
En lugar de pelear con recursos humanos deberías hacerlo con los recursos que Dios ha puesto a tu disposición porque no puedes anular la maldición hasta que no hayas lidiado con la causa.
La confesión, el arrepentimiento y la obediencia le quitan todo derecho legal al diablo. Es entonces cuando la maldición se quiebra y los demonios se van.
⚔️¿Cómo quebrar una maldición o ganar definitivamente una batalla espiritual encarnizada?
Haz a Dios el rey de tu vida. El inicio de la libertad comienza con el nuevo nacimiento. “Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia… Vivían en pecado… obedeciendo al diablo…”, Efesios 2:1-2 (NTV). “Pues antes ustedes estaban llenos de oscuridad, pero ahora tienen la luz que proviene del Señor”, Efesios 5:8 (NTV).
Necesitas un encuentro personal y vital con Jesucristo. Sin esa experiencia llamada conversión es imposible obtener la victoria total sobre el pecado y sobre Satanás, 1ª Juan 3:8-9.
No puedes ser libre de una atadura sexual o maldición sin aceptar voluntariamente el señorío de Jesús. La Biblia afirma: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, Filipenses 4:13.
En segundo lugar, es necesario confesar, arrepentirse y apartarse de todo pecado. Si la puerta no se cierra el diablo continúa entrando, robando, saqueando y contaminando. Es imprescindible e insustituible este paso de confesión, arrepentimiento genuino y abandono definitivo del pecado.
Por último, emplea los recursos espirituales de la oración y el ayuno para que tu liberación sea definitiva y duradera. Jesús dijo que algunos demonios testarudos no se van sino con ayuno y oración, Marcos 9:28-29.
Es curioso el hecho de que el ayuno jugó un papel fundamental para derrotar a un pueblo repleto de perversión sexual. Lo que no pudieron lograr la unidad, la oración y las lágrimas se tornó posible cuando agregaron ayuno y ofrendas voluntarias: “Subieron… todo el pueblo, y fueron a la casa de Dios… ayunaron aquel día hasta la noche y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz… Entonces el Señor ayudó al ejército de Israel a derrotar a los hombres de Benjamín”, Jueces 20:26 (DHH) y 35 (PDT).
No se puede romper una fortaleza sexual y anular una maldición con recursos humanos. ¡No se puede sin Dios! La atadura no se rompe, la batalla no se gana y la bendición no llega si Dios no pasa a ocupar un lugar muy distinto del que ha ocupado hasta ahora.
Objetivos de la semana
- Comprender, practicar y experimentar el poder de la oración y el ayuno como armas espirituales para romper maldiciones, cerrar puertas al enemigo y vivir en libertad y victoria en Cristo.
- Entender que combinar la oración y el ayuno produce un impacto espiritual poderoso.
- Comprender que no se gana una batalla espiritual con recursos humanos.
- Tomar conciencia de la realidad espiritual y del derecho legal que el pecado le otorga al enemigo.
- Entender que la libertad comienza con el señorío de Jesucristo.
- Identificar puertas abiertas a través del pecado.
- Reconocer pecados persistentes y tomar decisiones prácticas de abandono definitivo del pecado.
- Establecer un compromiso personal con una vida constante de oración y ayuno determinando un plan diario de oración y un programa personal de ayuno.