SEMANA 4
Oración y Ayuno: Poderosas armas espirituales
DIA 5 – Cómo ganar batallas imposibles
Lo que queremos lograr en este día
- Comprender que el ayuno es una herramienta espiritual poderosa para enfrentar batallas imposibles.
- Decidir practicar el ayuno con un corazón correcto, buscando conocer más a Dios y Su voluntad, no solo resultados que pueda obtener de Él.
- Desarrollar las disciplinas espirituales, aprendiendo a depender de Dios por encima de las necesidades del cuerpo.
- Examinar el corazón con sinceridad, identificando áreas que necesitan ser rendidas y transformadas.

TEXTOS CLAVE:
- “… El ayuno que me agrada es romper las cadenas…, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos, romper toda clase de yugo… y deshacer los nudos de… maldad”, Isaías 58:6 (BLA y NBJ).
- “El Señor… dijo: “… deberán celebrar una reunión santa, y dedicar ese día al ayuno, y quemar una ofrenda en honor del Señor. No hagan ningún trabajo… porque es el Día del perdón… El que no dedique ese día al ayuno… será eliminado de entre su pueblo… Es una ley permanente, que pasará de padres a hijos y dondequiera que ustedes vivan. Será… un día… dedicado al ayuno…”, Levítico 23:26-32 (DHH).

REFLEXIÓN
Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.
El poder del ayuno en lo imposible.
¡El ayuno es un poderoso recurso espiritual frente a batallas imposibles! Aquellos que todavía no están convencidos acerca del poder de la oración y el ayuno deberían recordar lo que hizo David cuando su hijo enfermó gravemente.
Frente a una situación insalvable David tomó en sus manos el recurso más poderoso que conocía. Nadie ayuna siete días si no cree que resulte eficaz para revertir situaciones imposibles.
David se atrevió a ir más allá del juicio certero por boca del profeta Natán. Y aunque el niño no sobrevivió David ayunó hasta que obtuvo una respuesta de parte de Dios. Lo intentó todo.
¿Estás listo para pelear en situaciones imposibles? El camino incluye el ayuno.
Aprendamos un poco más acerca del ayuno por medio de algunas preguntas:
¿Cuáles deben ser los motivos valederos de un ayuno?
¿Recuperar la talla que teníamos antes de las vacaciones? ¿Vernos más saludables?
Aunque ambas cosas pueden ser beneficios adicionales del ayuno, Dios deja bien en claro que el ayuno debe tener por finalidad humillar nuestra alma y hacer las paces con Dios: “Humillarán sus almas… porque en este día… serán limpios de todos sus pecados delante del SEÑOR”, Levítico 16:29-30 (NBLH).
El ayuno es un tiempo para el autoexamen espiritual: ¿estoy creciendo en la comunión? ¿Hay más de Dios en mi vida? ¿Paso más tiempo con Dios hoy que cuando me convertí? ¿Tengo hambre por su Palabra y por su presencia? ¿Perdono con facilidad a quienes me ofenden?
El ayuno saca a la superficie los pecados para que los confesemos, cerrando todas las puertas a Satanás.
En otras palabras, el ayuno nos ayuda a separar lo bueno de lo malo. Además, nos enfoca en Dios y no en los placeres temporales de esta vida.
Esdras interpretó correctamente el significado del ayuno cuando dijo: “Proclamé un ayuno… para que reconociéramos nuestras faltas ante nuestro Dios…”, Esdras 8:21 (DHH).
¿Quiénes deben ayunar?
Todos los creyentes. Dios estableció un día de ayuno para toda la congregación: “una ley permanente, que pasará de padres a hijos”.
Hemos sido engañados al creer que no debemos ayunar. Jesús dijo: “un día el novio será llevado, y entonces sí ayunarán”, Lucas 5:35 (NTV).
Recuerda que en Mateo 6 el Señor mencionó las tres cosas que espera de todos los cristianos: dar, orar y ayunar.
Debemos ayunar sin importar la edad. Moisés entró en un ayuno de cuarenta días cuando contaba con casi cien años. Ana ayunaba regularmente, a pesar de que tenía más de ochenta años, Lucas 2:37.
Ayunaba y oraba porque el ayuno sin oración es dieta. Además, cuando ayunamos ministramos a Dios, Hechos 13:2-3.
Es cierto que incluimos peticiones, pero no se trata de especular con lo que ganaremos sino de amar, buscar y conocer a Dios.
¿Cuándo se debe ayunar?
De manera frecuente y ante situaciones desesperadas. En el A.T. había un día señalado para que el pueblo ayunara. ¡Todos ayunaban el mismo día!
Si el ayuno nos da poder, imagínate lo que sucederá si persistimos como iglesia ayunando todos los jueves del año. ¡Eso es poder multiplicado!
Cuando ayunamos las ataduras espirituales se rompen, los planes del infierno son desbaratados y los esclavos liberados.
Debido a eso el diablo tratará por todos los medios de que el pueblo de Dios evite el ayuno. Él tiene su libreto bien aprendido. Te mencionará todas las razones por las que no deberías ayunar y, si no puede convencerte, entonces te dirá que lo hagas, pero más adelante, en otra oportunidad.
Él sabe que cuanto más tiempo posponemos el asunto, más difícil nos resultará ayunar.
Esta es la razón por la que los cristianos verdes, es decir aquellos que siempre están de picnic y viven de vacaciones espirituales nunca derrotan gigantes, nunca vencen con su fe ni conquistan milagros.
Claro que gozan del amor y la misericordia de Dios, pero no retienen lo bueno que el Señor les da. Las bendiciones llegan, pero se van por la puerta de atrás, permanentemente abierta por la falta de consagración.
¿Por qué razones podemos ayunar?
Se puede ayunar por razones específicas. Nehemías ayunó para pedir la ayuda del rey; Ana para tener un hijo y el ejército de Saúl para recibir dirección de Dios.
En 1º Samuel 31 se menciona la derrota del ejército de Israel bajo el poder de los filisteos. Saúl decidió lanzarse sobre su propia espada en lugar de ser tomado prisionero.
Después de que sus hombres lo enterraran, ayunaron durante siete días, 1º Samuel 31:13.
¿Por qué hicieron ayuno? Una gran incertidumbre se había apoderado de toda la nación al saber que su líder había muerto. Hicieron ayuno no solo por luto, sino que reconocieron la enorme necesidad de una nueva dirección de parte de Dios.
¿Por qué deberías tú ayunar?
Por la salvación o la liberación de algún ser querido: “Este es el ayuno que yo amo… soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos”, Isaías 58:6 (LPD).
Mientras Daniel estudiaba la Biblia le fue revelado que Israel debía estar en Babilonia setenta años. Al cumplirse esa fecha oró y ayunó para que fueran libres de las garras del enemigo: “Así que dirigí mis ruegos al Señor Dios, en oración y ayuno…”, Daniel 9:3 (NTV).
Daniel suplicó intensa y fervorosamente por la liberación de su pueblo. Lo primero que hizo fue humillarse y ponerse a cuenta con Dios, tal como lo aprendimos en Levítico 23.
Daniel reconoció que las maldiciones de su pueblo no habían llegado sin causa, Proverbios 26:2.
Él dijo: “A causa de nuestro pecado, se han derramado sobre nosotros las maldiciones… de la ley de Moisés…”, Daniel 9:11-13 (NTV).
Daniel confesó sus pecados y los del pueblo. Luego pidió misericordia, ¡siempre en AYUNO!
¿Y qué sucedió? “Cuando comenzaste tu oración Dios te contestó”, Daniel 9:23 (PDT).
Y aunque Dios había soltado la respuesta, la bendición tardó en llegar. ¿Por qué? Porque fuerzas demoníacas trabajaban en su contra: “Pero el príncipe del reino de Persia me ha opuesto resistencia durante veintiún días. Menos mal que Miguel, uno de los primeros príncipes, acudió en mi ayuda, pues yo estaba retenido junto a los reyes de Persia”, Daniel 10:13 (BLPH).
El diablo no soltará fácilmente sus más preciados tesoros. ¿Y cómo lograremos arrebatarle el botín? ¿Con argumentos y debates teológicos?
Algunas personas creen que, si alguien con estudios de Biblia habla con ese familiar inconverso, éste se va a convertir. ¡Pamplinas!
Las almas de nuestros seres queridos y de aquellos que van derechito al infierno solo serán libres si peleamos con las mismas armas que peleó Daniel para poner en libertad a una nación entera: orando y ayunando.
¿Cuándo el ayuno no es aceptado por Dios?
🚫 Cuando existe violencia:
“El día de ayuno lo pasan en disputas y peleas y dando golpes criminales con los puños. Un día de ayuno así, no puede lograr que yo escuche sus oraciones”, Isaías 58:4 DHH.
🚫 Cuando estamos en pecado:
El ayuno, así como el resto de las disciplinas espirituales no funcionan cuando estamos en pecado:
“El Señor dice… “ahora voy a acordarme de sus pecados y a pedirle cuenta de ellos… por mucho que ayune, no escucharé sus súplicas; por muchos holocaustos y ofrendas… que me traiga, no lo miraré con agrado. Voy a destruirlo con guerra, hambre y peste”, Jeremías 14:10-12 (DHH).
Tengamos sumo cuidado de no rechazar la palabra y la dirección de Dios porque su paciencia tiene un límite y, cuando cruzamos la línea del no retorno, ninguna disciplina espiritual alcanzará para socorrernos.
Es hora de santificar nuestra vida. Si no amas a los hermanos, murmuras de la iglesia o de algún líder, críticas a los predicadores y ofendes al prójimo; no ofrendas con generosidad al Señor o le robas los diezmos, odias, guardas rencor o tienes actitudes o comportamientos violentos es hora de limpiar la casa interior para que las disciplinas espirituales te traigan bendiciones.
No corras el riesgo de que tus oraciones, ofrendas y ayunos no sean aceptados por Dios. Arregla las cuentas que tengas pendientes con Dios y con los demás.
Quizás a esta altura preguntes: ¿y cómo me doy cuenta de las cosas que no están bien y que podrían bloquear la bendición de Dios?
Recurre al Espíritu Santo. No escondas tus pecados, confiésalos y apártate. Pídele al Señor ayuda para entender qué está mal y para permanecer en victoria sobre esas áreas de tu vida.
Verás cómo Él mismo te conduce por caminos de sanidad, libertad y gozo creciente.
El ayuno rompe cadenas.
¿Existen trabas en algunos aspectos de tu vida? ¿Está tu familia en prisiones de oscuridad?
Recuerda que el ayuno es la herramienta más poderosa para romper maldiciones y acabar con toda fortaleza demoníaca.
Cuando Pablo quedó ciego después de su encuentro con Jesús, camino a Damasco, ayunó por tres días y fue sano y lleno del Espíritu Santo, Hechos 9:9.
Llamado a la acción.
¿Estás en problemas? ¿Existen opresiones que no ceden o problemas que te atormentan?
La Biblia nos indica que en tiempos de crisis debemos ayunar. No te desmorones a causa de los gigantes. Fortalece tu fe por la comunión. Emplea con destreza las armas espirituales.
Conquista batallas imposibles mediante el poder que se desata cuando con fe practicas las disciplinas espirituales.
No solo pienses en el problema… activa las armas espirituales hoy.
Preguntas para pensar y actuar
Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.
- ¿Estás usando el ayuno como un recurso espiritual real o lo estás evitando/postergando?
- Antes de ayunar, ¿hay áreas en tu vida que necesitas rendir a Dios para que sea efectivo?
- ¿Estás dispuesto a incomodarte físicamente para ver un cambio espiritual real?
- ¿Qué está ocupando el lugar de Dios en tu vida que necesitas rendir hoy y que te distrae de practicar las diferentes disciplinas espirituales?

DINÁMICA SUGERIDA
Entrando a la batalla.

Materiales Necesarios
- Tu cuaderno de notas.
- Una hoja suelta.
- Lapicera.
- Biblia.

Desarrollo
Identifica tu batalla:
- Busca un papel suelto y divídelo en vertical en dos partes.
En una parte escribe arriba: “Mi problema”.
En la otra: “El poder de Dios”.
- Completa los espacios: en un lado escribe una o más situaciones difíciles que estés enfrentando (algo real que te esté pesando hoy), y en el otro lado, lo que declaras con fe que esperas de Dios.
Momento de guerra espiritual:
- Corta el papel por el medio, separando ambas partes.
- Toma la parte del “problema” en tus manos y ora en voz alta entregándoselo a Dios. Luego, rompe ese papel como acto de fe.
Declaración activa:
- Levanta la otra parte (“El poder de Dios”) y declara con fe: “Esta batalla no la peleo solo, Dios pelea por mí porque…” (menciona tu problema y lo que Dios hará).

Cierre
🙇♂️Activa el ayuno:
- Decide en este mismo momento un ayuno concreto (aunque sea corto) y anótalo en ese papel y en tu cuaderno de notas, como compromiso real de llevar adelante tu propósito.
DESAFÍO PARA ESTE DÍA
- Decide un día en la semana para comenzar a practicar el ayuno acompañado de oración (por ejemplo, nosotros los días jueves practicamos el ayuno como congregación).
- Identifica una situación “imposible” y entrégala a Dios usando el ayuno como arma espiritual.
- Aparta un momento del día que ayunas para buscar a Dios en oración intensa y lectura de la Palabra de Dios, sin distracciones (celular, redes, etc.).
- Reemplaza una comida por un tiempo de búsqueda de Dios, enfocándote solo en orar y escuchar su voz.

ORACIÓN
“Señor, vengo a Tu presencia con un corazón agradecido por esta herramienta del ayuno que me has dejado. Entiendo que debo enfrentar mis “batallas imposibles” con las armas espirituales. Quiero aprender a depender solo de Ti, y decido hoy que voy a apartar tiempos de ayuno para poner en primer lugar mi relación con vos, reemplazando un momento de comida para buscar más de Tu presencia. Deseo conocerte más y saber cuál es tu voluntad para mí en cada área de mi vida. Muéstrame las áreas que todavía debo rendirte, y transforma mi ser por completo. Oro en el Nombre de Jesús, amén y amén”.