¿Qué buscamos con las disciplinas espirituales?

🚫 Te diremos cuáles no deben ser los objetivos:

 

🤔 Impresionar a Dios. ¿Acaso creemos que impresionaremos a Dios con ‘el gran sacrificio’ de no comer algunas horitas? ¿Acaso pensamos que si nos levantamos a la madrugada para orar, Él tiene que ‘levantarse’ para solucionar todos nuestros problemas? No comencemos a practicar las disciplinas espirituales como si de ese modo le torceremos el brazo a Dios para sacarle algo que él preferiría guardar.

 

🤝 Hacer un trueque. Si después de un tiempo de oración, vigilia o ayuno le insinuamos al Señor: “yo me sacrifiqué por vos, ¿qué me darás a cambio?”, O quizás no sea tan obvio, pero te diremos qué escuchamos a menudo: “vengo practicando las disciplinas espirituales desde hace un tiempo y sigo igual, mis problemas son los mismos y no veo avances significativos”. ¿Qué demuestran estas palabras? Que el fin no era conocer a Dios y aumentar en el discernimiento espiritual para luchar eficazmente contra las asechanzas del diablo, sino que ‘Dios se hiciera cargo y solucionara por milagro todos los problemas”. En definitiva, el objetivo de las disciplinas espirituales era el trueque. Así hacen los idólatras con sus dioses falsos. Le presentan ofrendas a cambio de favores.

 

🎯¿Cuáles son los objetivos del curso?

👉 Comprender que la verdadera batalla del creyente ocurre en el ámbito espiritual y conocer las armas que Dios ha provisto para vencer. 

👉 Ejercitar hábitos espirituales como la oración, el ayuno, la meditación en la Palabra y la búsqueda del lugar secreto, convirtiéndolos en un estilo de vida. 

👉 Fortalecer la dependencia del Espíritu Santo por encima de los recursos, métodos y razonamientos humanos. 

👉 Cultivar una relación con Dios basada en el amor y el deseo de conocerlo, y no en la búsqueda de beneficios o resultados. 

👉 Crecer en discernimiento espiritual para reconocer la voluntad de Dios y enfrentar las asechanzas del enemigo con madurez. 

👉 Formar creyentes espiritualmente disciplinados, firmes en la fe, perseverantes y comprometidos con una vida de santidad y obediencia. 

👉 Aprender a enfrentar las crisis y batallas de la vida utilizando las armas espirituales que Dios ha establecido en Su Palabra. 

👉 Desarrollar una vida devocional constante que permanezca aun fuera de las circunstancias difíciles, convirtiendo la búsqueda de Dios en una prioridad diaria. 

👉 Caminar cada día en santidad y obediencia, viviendo a la luz de la presencia de Dios, el Espíritu Santo

👉 Adoptar una vida centrada en las disciplinas espirituales, no como fines en sí mismas sino como las puertas para disfrutar de la comunión con el Señor.

🕊Nuestro objetivo con las disciplinas espirituales es conocer a Dios, adorarlo con todo el ser y alinear nuestros sentidos en su presencia. Jamás podremos hacer un sacrificio que se iguale a lo que Cristo ya hizo. Por ende, no oramos ni ayunamos para ‘hacer un sacrificio’ sino para sujetar nuestra naturaleza a su Santa Presencia.

Nuestra vida de búsqueda y devoción no es para obtener algo de Dios, como si fuera un ser mezquino que prefiere esconder en lugar de dar. Las disciplinas espirituales nos ayudan a reconocer nuestra maldad y a no separarnos del Señor. Crece nuestro discernimiento y aumentan las expectativas por ver su obrar. ¡Anhelamos que él tenga libertad de hablarnos en la pureza y santidad y que nuestra vieja naturaleza no estorbe el proceso de ver a Dios!

No dejemos que el diablo nos mienta. Buscamos a Dios para disfrutar del placer de su presencia.

“Dios mío, solo una cosa te pido, solo una cosa deseo: déjame vivir en tu templo todos los días de mi vida, para contemplar tu hermosura y buscarte en oración”, Salmo 27:4, TLA.

¡Con razón Dios dijo de David “varón conforme a mi corazón”! No porque fuera perfecto, sino porque amaba al Señor. Realmente lo amaba. En el mismo Salmo dijo: “Dios mío, tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién voy a tener miedo? Tú eres quien protege mi vida; ¡nadie me infunde temor!”, Salmo 27:1, TLA.

Nos purificamos para estar con él. Queremos su vida, su llenura y su poder. Queremos avanzar sobre alas de águila. Queremos tener los sentidos espirituales entrenados para reconocer la voluntad de Dios. Y, por sobre todo lo demás, estar con él. Una manera de demostrar nuestro amor es pasando tiempo con el Señor: “Mi corazón te ha oído decir: ‘Ven y conversa conmigo’. Y mi corazón responde: ‘Aquí vengo, Señor’”, Salmo 27:8, NTV.

 

📍 Conclusión: 

Las disciplinas espirituales no buscan impresionar a Dios ni negociar con Él. No oramos, ayunamos o velamos para torcerle el brazo, obtener favores o exigir resultados visibles. Cuando ese es el objetivo, la disciplina se convierte en trueque, algo propio de la idolatría y no de una relación viva con Dios.

Lo que no buscamos

  • Impresionar a Dios con sacrificios externos.
  • Hacer un intercambio: “yo hago esto, Dios me debe aquello”.
  • Forzar resultados inmediatos o soluciones mágicas a nuestros problemas.
  • Cumplir rituales sin amor ni comunión real.

Lo que sí buscamos

  • Conocer a Dios de manera más profunda.
  • Disfrutar de Su presencia, no solo de Sus beneficios.
  • Adorarlo con todo nuestro ser, alineando corazón, mente y espíritu.
  • Sujetar nuestra naturaleza carnal a la santidad de Dios.
  • Crecer en discernimiento espiritual para resistir el pecado y las asechanzas del enemigo.
  • Dar lugar a que Dios nos hable y nos transforme, sin que la vieja naturaleza estorbe ese proceso.

👉 Las disciplinas espirituales nos ayudan a reconocer nuestra necesidad de Dios, a mantenernos cerca de Él y a vivir sensibles a Su voluntad. 

👉 No añadimos nada al sacrificio perfecto de Cristo; más bien, nos disponemos para vivir desde esa obra consumada.

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