Solo para
adultos

SEMANA 4

El poder de la mentira

DÍA 1

DÍA 2

DÍA 3

DÍA 4

DÍA 5

DÍA 6

DÍA 7

Una epidemia en constante crecimiento, ¿solo para adultos?

Las personas que luchan con problemas sexuales se han incrementado exponencialmente en los últimos años. Las víctimas son de todas las edades. ¡Cuántos padres quieren saber cómo ayudar a sus hijos pequeños que consumen pornografía! Es una enfermedad que no conoce fronteras. ¿Entendemos cuán grave es?

¿Qué ocurre en el cerebro?

La pornografía genera placer y activa en el cerebro el sistema de recompensa segregando altas cantidades de dopamina (hormona asociada al placer).

El deseo de experimentar esa sensación de excitación y satisfacción asegura que se reitere el consumo, provocando en muchos casos dependencia o adicción.

“Los adictos se vuelven progresivamente más preocupados con la ‘fijación’ sexual hasta que ésta pasa a ser central en sus vidas. En la medida en que la enfermedad progresa, la obsesión sexual toma más control de la vida de la persona y ésta necesita gastar cada vez más tiempo y energía en la actividad sexual para mantener su nivel de excitación”, Anne Schaef.

A medida que la adicción progresa se necesita aumentar la cantidad de horas de consumo, además de mirar pornografía cada vez más extrema para asegurar la excitación. Pasado un tiempo esto no será suficiente para que el adicto se mantenga interesado. Comenzará a desear algo más oscuro, más degradante, más prohibido y más maligno. Por último, sin medir las consecuencias, su único propósito será satisfacer su lujuria.

El Dr. James McGaugh, psicólogo de la Universidad de California, ha probado que cuando alguien observa algo chocante, estimulante, excitante, como podría ser un accidente o la exposición accidental a representaciones pornográficas, una hormona llamada epinefrina es liberada a la corriente sanguínea y va inmediatamente al cerebro, fijando esa imagen a su mente.

El Dr. Víctor Cline, psicólogo clínico de la Universidad de Utah, ha dicho lo siguiente: «Si uno vuelve vez tras vez a exponerse a material de esta naturaleza (pornográfico), poco a poco llegará a tener una biblioteca pornográfica en su mente de la que no podrá librarse. Estará ahí, lista para recordarse, aún cuando esa persona no lo quiera.

Existe una gran cantidad de evidencia que sostiene que los comienzos de muchas desviaciones y perversiones sexuales son aprendidas (imagina el impacto en un niño o adolescente), y una de las formas de aprendizaje es el exponerse a material pornográfico. Es difícil olvidar, ya que la persona tiene dentro de sí una librería de material antisocial”. Así como ninguna dosis de veneno es inocua, ninguna cantidad de pornografía, por mínima que sea, dejará tu alma sana o vida libre.

Un adicto con el que trabajamos varios años, ante un comportamiento delictivo después de años sin consumo, dijo: “Para desear, fantasear o maquinar, ni siquiera necesito una pantalla, todo está dentro mío. Es una tortura…”.

¿Quieres un futuro parecido? Quizás nunca lo pensaste de este modo y por eso postergas tu consagración, pero aunque Cristo te perdone, no podrás olvidar lo que has consumido. El diablo lo sabe, y quiere torturarte aun cuando el Señor te perdone. ¿Le darás ese gusto con cada nuevo día de consumo?

¡Muéstrate a ti mismo que verdaderamente puedes dejar el consumo de pornografía para siempre! Solo una revolución espiritual (por medio de las disciplinas espirituales de la oración, vigilias, ayunos, retiros, etc.) provocará una transformación sexual.

¿Seguirás dando vueltas sin rendir todo el asunto al Señor? Quizás el diablo te diga que lo has intentado antes y que volviste sobre tus pasos de pecado. Te mostrará que las amarras al pecado son más poderosas que tus exiguas fuerzas. Y puede que en parte sea verdad. Pero jamás te dirá que Cristo rompió con el poder del pecado y que, si le pides ayuda al Señor, permaneces unido a Él y resistes los embates del diablo, uno más poderoso que tú librará esta batalla a tu favor.

Cree, confía y no vuelvas atrás.
Ganar en esta área te traerá libertad más allá de lo que imaginas.