SEMANA 5
El camino seguro a la victoria
DIA 5 – La bendición de meditar en las Escrituras
Lo que queremos lograr en este día
- Profundizar en la meditación diaria de la Palabra de Dios.
- Identificar y rechazar pensamientos incorrectos acerca de Dios.
- Activar la memoria espiritual recordando sus obras y fidelidad.
- Practicar una disciplina espiritual activa como las caminatas de oración.

TEXTOS CLAVE:
- “…Mi corazón reflexiona por las noches; mi espíritu medita e inquiere”, Salmo 77:6 (NVI).
- “Isaac salió a caminar por el campo hacia el atardecer para meditar… y orar”, Génesis 24:63 (Kadosh y RVG).

REFLEXIÓN
Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.
La importancia de la meditación en Dios.
La mente tiene una fuerte tendencia a alejarse de Dios. Debemos traerla de regreso al lugar secreto. ¿Cómo? Meditando en las Escrituras.
El verdadero y más profundo propósito de la meditación debe ser el conocimiento de Dios.
Leer, meditar y estudiar la Biblia son de mucha utilidad siempre y cuando nos lleven a la comunión con Dios. Jesús criticó a los ‘teólogos’ de su época porque estudiaban los escritos bíblicos, pero rechazaban su amistad: “Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí! Sin embargo, ustedes se niegan a venir a mí para recibir esa vida”, Juan 5:39-40 (NTV).
La batalla en la mente.
Meditar, estudiar y memorizar las Escrituras son recursos espirituales poderosísimos para neutralizar las mentiras del Mentiroso. ¿Cómo se deshizo Jesús de los pensamientos basuras que Satanás intentaba sembrar en su mente? Empuñando la espada de la Palabra.
La Biblia dice que el diablo se le presentó a Jesús en el desierto, pero eso no significa que haya sido visiblemente. Con toda seguridad tentó a Jesús como lo hace con nosotros: en la mente. ¿Y qué utilizó el Señor para cerrar la puerta a las distracciones internas? La Palabra de Dios combinada con el ayuno y la oración. No es posible ganar la batalla de la mente de otra manera.
Ten en cuenta esta verdad: ¡la blasfemia no es solo negar a Dios con la boca sino también con la mente! Cuando uno piensa cualquier cosa contra la naturaleza y las obras de Dios con el intento de reprocharle algo, es blasfemia. La esposa de Job lo provocó a este pecado: “Maldice a Dios y muérete”, Job 2:9.
Pensamientos correctos sobre Dios.
El diablo arroja dardos ardientes a nuestra mente para despertar pensamientos indignos acerca del Señor. Nos tienta a pensar mal de nuestro buen Dios para que esas ideas incorrectas se traduzcan en palabras obscenas. Los israelitas blasfemaron contra Dios cuando dijeron: “No vale la pena servir a… Dios… ni vale la pena obedecer sus mandamientos”, Malaquías 3:14 (TLA).
No alberguemos pensamientos impuros o cargados de despropósito contra el Señor: “Nunca te burles del rey, ni… en tu mente… ni siquiera dentro de tu dormitorio. Pues un pajarito podría transmitir tu mensaje y contarle lo que dijiste”, Eclesiastés 10:20 (NTV).
Rechazando las mentiras.
Rechaza las ideas infames que el diablo te susurra en contra de Dios. El único informe que debes aceptar acerca de Dios es aquel que proviene de su propia Palabra. Por eso debemos meditar en ella, permitiendo que sature nuestros pensamientos.
¿Cómo apagó Job el dardo que Satanás le disparó a través de la lengua de su esposa? “Hablas como una mujer necia. ¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?”. A pesar de todo, Job no dijo nada incorrecto”, Job 2:10 (NTV).
Job aceptó la misericordia de Dios en medio de la aflicción. No sabía qué le pasaba, pero sabía quién lo acompañaba. ¿Dejaremos que unos pocos problemas presentes se conviertan en una tumba para enterrar la memoria de las misericordias de Dios en el pasado?
¡Lo que Dios nos quita, en caso de que así fuera, es mucho menos de lo que le debemos y lo que nos deja es más de lo que merecemos!
Memoria espiritual activa.
A tu fe agrégale buena memoria. Cuando la situación no sea la mejor, en lugar de quejarte de Dios recuerda sus bendiciones pasadas.
Cuando estés en profunda aflicción y Satanás te tiente a desconfiar de Dios, como si Él se hubiera olvidado de ti, no lo dejes hablar, más bien repréndelo: “No, Satanás, Dios no me ha olvidado, ni ha olvidado mis aflicciones, yo soy el que ha olvidado sus misericordias pasadas”. Y luego refuerza tu discurso diciendo: “Tengo bien presentes todos mis problemas… pero nunca olvidaré algo que siempre me dará esperanza. El fiel amor del Señor nunca termina; su compasión no tiene fin, cada mañana se renuevan. ¡Inmensa es su fidelidad!… El Señor es todo lo que tengo y necesito; por eso siempre tendré esperanza en él”, Lamentaciones 3:20-24 (PDT).
Ejemplos bíblicos de meditación.
Pensemos en David. ¿Qué habrá hecho mientras cuidaba las ovejas en esas largas y frías noches en el desierto? ¡Cultivaba su amistad con Dios! ¿Cómo lo sabemos? Porque fue en ese entonces que Dios dijo de él: “varón conforme a mi corazón”, Hechos 13:22.
Nadie conquista el corazón de Dios pasando las noches en boliches y ‘divirtiéndose’ en brazos de personas equivocadas. Lo más probable es que David orara y meditara mucho en las Escrituras: “Honro y amo tus mandatos; en tus decretos medito”, Salmo 119:48 (NTV). “¡Cuánto amo tu ley, todo el día la medito!”, Salmo 119:97 (LPD). “Yo meditaré en tus decretos… meditaré continuamente en tus decretos”, Salmo 119:23 y 117 (NTV). “Ayúdame a comprender el significado de tus mandamientos, y meditaré en tus maravillosas obras”, Salmo 119:27 (NTV).
Meditar en su Palabra y sus obras.
Dios espera que meditemos en su Palabra y también en sus obras: “Meditaré en la gloria y la majestad de tu esplendor, y en tus maravillosos milagros”, Salmo 145:5 (NTV). “Meditaré en todas tus obras…”, Salmo 77:12 (RV60). Meditar en las Escrituras y en las bendiciones recibidas son disciplinas espirituales poco valoradas, pero que fortalecen nuestra fe.
Dios anhela nuestro bienestar: “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas”, Josué 1:8 (NTV).
Observa la conexión entre la prosperidad y la meditación de la Palabra de Dios. La reflexión nos lleva a la obediencia y la obediencia nos conduce a nuevos niveles de comunión y prosperidad: “Qué alegría para los que… se deleitan en la ley del SEÑOR meditando en ella día y noche. Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto… y prosperan en todo lo que hacen”, Salmo 1:1-3 (NTV).
No sabemos cuánta de esa bendición prometida es material y cuánta espiritual; tampoco qué parte es en este mundo y qué parte en el venidero, pero de algo estamos seguros: ¡los obedientes son enormemente bendecidos!
El verdadero significado de meditar.
El término meditación suele incomodarnos porque lo asociamos con el yoga, la meditación trascendental y las terapias de la Nueva Era, pero no tiene por qué ser de ese modo.
El hecho de que algunas sectas utilicen la cruz no significa que deberíamos dejar de usarla. La meditación que nos sugiere la Biblia no es vaciar la mente, sino llenarla de Dios.
No se trata de pasividad mental sino de cultivar nuestros sentidos mediante una reflexión centrada en las Escrituras, a fin de que nuestros pensamientos se afirmen en las verdades reveladas. Deberíamos tomar estos consejos con seriedad. Escuchar la Palabra de Dios sin la reflexión o meditación que nos lleve a la aplicación podría convertirse en información que pasa por nuestra mente, así como el agua por una cañería, sin dejar nada en ella.
Profundizando en el lugar secreto.
Meditar en Dios, en sus palabras y en sus obras son bendiciones que atraen mayores bendiciones. ¡Aprovechemos su potencial en el lugar secreto!
Cuando te internes en la ‘carpa del encuentro’ cava profundo, desenterrando la gran revelación de cada texto bíblico que estés leyendo. Cuando te nutras de las Escrituras ve despacio, pues podrías perderte grandes tesoros. Cuando contemples la grandeza de Dios a través de su creación mira con atención porque existen detalles gloriosos escondidos a los ojos apresurados.
Que la contemplación de Dios y de sus obras, así como la meditación de su Palabra sean tu ocupación favorita. Cuando despiertes al deleite de meditar en Dios y en su Palabra, te volverás un apasionado buscador de su gloria: “Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas”, Juan 13:17 (NTV).
Un recurso poderoso: Las Caminatas de oración.
Una experiencia que transforma vidas.
La experiencia de caminar con Dios ha cambiado literalmente nuestra vida y con plena seguridad te decimos: ¡cambiará la tuya!
¡Experimenta esta disciplina! Si lo haces con un compañero de oración, mucho mejor.
Las caminatas de oración se han transformado en valiosas armas espirituales para nosotros y, por este motivo, queremos animarte a practicarlas.
Fundamento bíblico.
La Biblia dice que Adán y Eva caminaban junto a Dios “a la brisa del atardecer”, Génesis 3:8 (NRV 1990) y que “Isaac salía a caminar por el campo hacia el atardecer para meditar… y orar”, Génesis 24:63 (Kadosh y RVG).
Caminar con Dios es una experiencia fascinante y diferente al lugar secreto. Muchas oraciones de poder o palabras de autoridad fueron proclamadas a medida que dábamos pasos hacia adelante en el sendero de nuestras caminatas.
¡Cuántas veces comenzamos cansados físicamente y agobiados espiritualmente; cargados, llenos de ansiedades y preocupaciones, generalmente por la obra, ¡pero terminamos consolados, confortados y bendecidos!
El comienzo: la gratitud.
¿Cómo comenzamos nuestras caminatas de oración? Siempre con gratitud. Dios se lo merece: “¡Bendice, alma mía, al Señor! ¡Bendiga todo mi ser su santo nombre! ¡Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de sus bendiciones!”, Salmo 103:1-2 (RVC).
Esta primera estación no podemos ni debemos obviarla. Dios merece que reconozcamos su mano extendida en bendición de las miles de maneras con las que nos demuestra cuánto nos ama. Ese ambiente de sentida alabanza y agradecimiento va serenando nuestro espíritu frente a las muchas preguntas que tenemos para hacerle.
Guiados por el Espíritu Santo
¿Cómo seguimos? Le pedimos ayuda al Espíritu Santo para orar y, luego, nos dejamos guiar por Él. Nunca terminamos una caminata de oración decepcionados, siempre somos bendecidos y Dios siempre nos reconforta.
A veces nos da respuestas específicas en el momento y de maneras asombrosas. En otras ocasiones no escuchamos su voz ni recibimos una directiva concreta, pero terminamos la caminata con la plena confianza de haber sido escuchados, rodeados de una dulce paz que conforta nuestras mentes y corazones de un modo que resulta difícil describir con palabras, ¡merece ser experimentado!
Orar en voz alta
¿Se puede orar en voz baja? Claro que es posible, pero nosotros siempre oramos en voz alta. Uno de los dos ora y el otro asiente e intercede. Son oraciones conversacionales. ¿Qué significa? Que vamos intercalando nuestras oraciones sin tiempos definidos. Cuando uno cesa, el otro continúa haciendo que ambos participemos con libertad.
¿Y por qué no oramos en voz baja? Porque es muy fácil distraerse. En cambio, cuando uno ora en voz alta muchas oraciones salen como golpes de espada que provocan una respuesta espiritual o desatan un propósito específico, activando bendiciones que ambos percibimos en el espíritu.
Orar en voz alta es clave para nosotros. Las caminatas de oración no son tiempos de contemplación sino de activación. Cuando citamos las Escrituras son pasajes que podemos recitar de memoria y se aplican en el momento que estamos orando.
Recordando sus promesas.
También las promesas que el Señor nos ha hecho de maneras muy personales las presentamos en oración diciéndole al Señor que las valoramos al recordarlas, las creemos y las agradecemos.
Rara vez cantamos una canción. No porque esté bien o mal sino porque intencionalmente queremos que no sean nuestros sentidos los que se sientan bien, sino que todos ellos estén deseosos de buscar la manifiesta presencia del Señor. En muchos casos la música sirve, pero luego se queda corta. Mientras los sentidos humanos son ministrados por una canción que nos gusta, el resto del ser espiritual se desconecta de la pasión por el encuentro.
Preguntas para pensar y actuar
Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.
- ¿Qué pensamientos sobre Dios necesito corregir hoy?
- ¿Estoy meditando en la Palabra o solo leyéndola superficialmente?
- ¿Qué bendiciones pasadas necesito recordar en este momento?
- ¿Cómo estoy enfrentando las batallas en mi mente?
- ¿Estoy cultivando una relación real con Dios o solo conocimiento?

DINÁMICA SUGERIDA
Barro en las manos del alfarero.
Materiales necesarios:
- Biblia (física o en el celular).
- Una pequeña libretita o notas en tu celular de versículos o pasajes bíblicos que quieras recordar.
- Ropa cómoda.
Desarrollo:
- Sal a caminar durante 30-40 minutos en un lugar tranquilo.
- Comienza declarando en voz alta agradecimiento a Dios.
- Durante la caminata, repite y proclama versículos que recuerdes.
- Habla en voz alta con Dios como si estuvieras conversando con Él.
- Si lo deseas, detente brevemente de vez en cuando y enfoca tu mente en una verdad específica declarada en la palabra de Dios (amor, fidelidad, poder).
✍️Cierre:
- Termina la caminata agradeciendo nuevamente y declarando confianza en Dios.
- Si recibiste alguna idea o dirección, anótala inmediatamente al regresar a tu casa.
DESAFÍO PARA ESTE DÍA
- Medita diariamente en la Palabra esta semana.
- Rechaza conscientemente pensamientos negativos sobre Dios, y en su lugar menciona las bendiciones que hayas recibido.
- Declara en voz alta al menos 3 versículos cada día y memoriza al menos uno.
- Realiza al menos 2 caminatas de oración en la semana.
- Comparte esta práctica con alguien más y anímalo a vivirla.

ORACIÓN
“Señor Dios eterno, gracias por estos poderosos recursos espirituales de la meditación y las caminatas de oración. Anhelo escudriñar cada día tu Palabra para conocerte, para conocer tu carácter, tus camios y tus propósitos para mi vida. Quiero llenar mi mente y mi corazón de todo lo bueno que viene de Ti, y rechazo todo pensamiento de mentiras que el enemigo quiera sembrar. Enséñame a practicar estas disciplinas espirituales para ser más sensible a tu voz y aprender a honrarte en cada área de mi vida, en el Nombre de Jesús, amén y amén”.
LECTURA SUGERIDA
A continuación te dejamos un artículo relacionado con el tema del Estudio de la Palabra de Dios.
Por supuesto, no es de lectura obligatoria, pero sin dudas enriquecerá tu experiencia de preparar tu corazón para adentrarte en el apasionante mundo de la lucha espiritual utilizando las armas espirituales.