SEMANA 5
El camino seguro a la victoria
INTRODUCCIÓN
Te invitamos a ver este mensaje con un corazón dispuesto, entendiendo que en este tiempo es Dios quien quiere hablarte a ti, y resistiendo la tentación de pensar que este mensaje es para otra persona.
Objetivos de la semana
🌙 Desarrollar una vida de vigilia constante
Aprender a apartar tiempos de la noche para buscar a Dios, manteniéndose espiritualmente despierto y sensible a Su voz.
📖 Profundizar en el estudio de la Biblia
Dedicar tiempo intencional a meditar en las Escrituras diariamente, no solo para conocerlas, sino para obedecerlas.
🚶♂️ Practicar caminatas de oración
Salir a orar caminando en el barrio o en algún lugar específico, intercediendo por los intereses del Reino y por los propios.
📢 Comprometerse con el evangelismo activo
Compartir el mensaje de salvación con diferentes personas, entendiendo que es una responsabilidad y un llamado en todo tiempo y en todo lugar, no sólo para los viajes evangelísticos.
🔥 Mantener una actitud de perseverancia espiritual
Sostener con constancia la oración, la vigilia, el estudio bíblico y el servicio, sin rendirse ni desanimarse.

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por… sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y… les dijo: “… les traigo una buena noticia… en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor… Los pastores se decían…: “Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido…” Fueron rápidamente y encontraron… al recién nacido acostado en el pesebre… Finalmente, los pastores regresaron a cuidar sus ovejas. Por el camino iban alabando a Dios y dándole gracias por lo que habían visto y oído…”, Lucas 2:8-16 (LPD) y 20 (TLA).
Los pastores velaban.
Fue a los pastores que velaban por sus rebaños a quiénes se les informó acerca del nacimiento del Salvador. ¡Al que vela Dios se le revela! ¿No hubiera sido más lógico que el rey o el sumo sacerdote lo supieran antes? Probablemente, pero ellos dormían, no solo física sino también espiritualmente.
Mi hipótesis está fundamentada en Mateo 2 donde se nos dice que varias personas llegaron desde el oriente preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?”, Mateo 2:2. Herodes mandó llamar a los principales sacerdotes y escribas para preguntarles dónde iba a nacer el Cristo y le respondieron: “En Belén de Judea”, Mateo 2:5.
Aunque también ellos sabían ahora del nacimiento del Mesías ninguno salió corriendo hacia Belén. ¿Por qué? Porque ‘estaban dormidos’. Los únicos que estaban ‘despiertos’ aquella noche eran los pastores.
David: un ejemplo de alguien que vela.
David también era pastor. ¿Y qué habrá hecho mientras cuidaba sus ovejas en esas largas y frías noches en el desierto? ¡Cultivaba su amistad con Dios! ¿Cómo lo sabemos? Porque fue en ese entonces que Dios dijo de él: “varón conforme a mi corazón”, Hechos 13:22.
Nadie conquista el corazón de Dios pasando las noches en boliches y ‘divirtiéndose’ en brazos de personas equivocadas. Lo más probable es que David orara y meditara mucho en las Escrituras: “Honro y amo tus mandatos; en tus decretos medito”, Salmo 119:48 (NTV). “¡Cuánto amo tu ley, todo el día la medito!”, Salmo 119:97 (LPD).
La disciplina de meditar en la Palabra.
Meditar en las Escrituras es una disciplina espiritual que practicamos muy poco, sin embargo, es un mandato de Dios: “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Sólo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas”, Josué 1:8 (NTV).
Observa la conexión que hay entre la prosperidad y la meditación de la Palabra de Dios. La meditación nos lleva a la obediencia y la obediencia nos lleva a la bendición.
“Qué alegría para los que… se deleitan en la ley del SEÑOR meditando en ella día y noche. Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto… y prosperan en todo lo que hacen”, Salmo 1:1-3 (NTV).
¿Cuál es la forma más adecuada de velar por el rebaño? Cuidando nuestra propia vida espiritual.
“Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas”, Juan 13:17 (NTV).