DIA 6 – La misión de un creyente ungido

Mensaje para ver, reflexionar y actuar:

Te invitamos a ver este mensaje permitiendo que el Espíritu Santo haga una obra transformadora en tu mente y en tu corazón.

Lo que queremos lograr en este día

  • Comprender la diferencia entre ministerio y misión
  • Reconocer la responsabilidad personal de predicar el evangelio
  • Identificar oportunidades concretas para compartir a Cristo
  • Comprometerse activamente con la Gran Comisión

TEXTO CLAVE:

“Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos”, Marcos 16:15 (NTV).

REFLEXIÓN

📝 Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.

Ministerio y misión.

El creyente tiene un ministerio en la iglesia y una misión en el mundo.

Con nuestros dones servimos al cuerpo de Cristo, constituyéndose de ese modo nuestro ministerio: “Según el don que cada uno recibió de Dios, sirva con él a sus compañeros…”, 1ª Pedro 4:10 (Syespañol).

Y el servicio que prestamos a Dios, edificando su iglesia, será bien recompensado: “…Dios no es injusto para olvidar… los servicios que prestaron y que aún prestan a los creyentes”, Hebreos 6:10 (BDA2010); Mateo 25:40.

Representantes de Dios en el mundo.

También fuimos llamados a representar a Dios delante del mundo y esa es nuestra misión: “…Saldrán a dar testimonio de mí…”, Hechos 1:8 (DHH). “

Los envío a dar tu mensaje a la gente de este mundo…”, Juan 17:18 (TLA); Lucas 24:45-47.

Predicar a Cristo es un gran privilegio: “…Dios nos ha otorgado la privilegiada tarea de impulsar a la gente a reconciliarse con Dios…”, 2ª Corintios 5:18 (NT-BAD).

Pablo dijo: “…Dios nos ha dado… el privilegio… de anunciar por todas partes… lo que Dios ha hecho… a fin de que crean en él y lo obedezcan…”, Romanos 1:5 (NTV).

En otras palabras, ¡nuestro ministerio consiste en servir a los creyentes, pero nuestra misión en servir a los no creyentes!

Un legado que trasciende.

Fuimos impactados por el testimonio del padre de Rick Warren, quien sirvió a Dios por más de cincuenta años.
Enfermó de cáncer y las últimas semanas de su vida las pasó delirando en estado de somnolencia. Durante ese tiempo no se refirió a sus hazañas en el ejército, a los libros que había leído ni a las películas que había visto.
Habló de lo que más le importaba y casi sin parar decía: “Tengo que salvar a uno más para Jesús”. Su hijo, que estaba escuchándolo a su lado, no hizo otra cosa que bajar la cabeza, llorar y agradecer a Dios por el legado que su padre le dejaba. Minutos antes de morir, se incorporó, puso su mano en la cabeza de su hijo y le dijo: “Salva a uno más para Jesús”.
Rick exclamó: “Pretendo que ese sea mi lema el resto de mi vida y te invito a que sea el tuyo, porque si sabes de algo más importante que traer personas a Cristo, edificarlas en la fe, ayudarlas a encontrar su ministerio y realizar la misión en el mundo, yo lo quisiera saber. Hace mucho tiempo que decidí no desaprovechar mi vida. Nada es más importante que cumplir esta misión y nada dejará un legado más grande”.

Reencuentro en el cielo.

Cierta vez una anciana dijo que lo primero que haría en el cielo sería encontrarse con Jesús. “¡Qué emoción será!

Le diré cuánto lo amo y qué agradecida estoy por rescatarme del infierno y de las garras de Satanás. Luego buscaré a la persona que me habló acerca de Jesús. Le agradeceré intensamente su paciencia e insistencia. Finalmente buscaré a todas aquellas personas a quienes llevé a los pies de Jesucristo”. Luego se dirigió al auditorio y dijo: “Me temo que muchos creyentes no podrán tener esa hermosa experiencia debido a que nunca comparten su fe”.

En los próximos 365 días morirán millones y millones de personas en el mundo y, la mayoría, pasarán a la eternidad sin Cristo. ¿Qué harás en favor de las almas? ¿Habrá alguien en el cielo gracias a ti?

Enseñanzas clave.

📢 1) La iglesia ha sido llamada a predicar el evangelio
La iglesia ha sido llamada a predicar el evangelio. En tanto la Iglesia no cumpla con su tarea evangelística y misionera no justifica su existencia.
Nuestra misión es proclamar el mensaje de salvación y llevar vida eterna a los perdidos de este mundo. “Ustedes son… un pueblo adquirido por Dios… para que anuncien las obras maravillosas de Dios…”, 1ª Pedro 2:9 (DHH).
“El evangelio tiene que ser predicado a todos los pueblos”, Marcos 13:10 (Castillian); Isaías 49:6; Salmo 96:3.
Pablo expresó: “Enseñar las buenas noticias… es solo mi obligación. Y pobre de mí si no lo hago”, 1ª Corintios 9:16 (PDT).
Advierte las palabras remarcadas: anuncien, prediquen, enseñen.
Es cierto que el testimonio de vida puede ser usado por Dios para salvar a otros, pero es a través del mensaje proclamado de la cruz (palabra hablada o escrita) que el poder de Dios salva a quienes creen su contenido: “Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”, 1ª Corintios 1:21.
Es el mensaje del evangelio el que tiene el poder para guiar a las personas a la salvación: “No vacilo en anunciar las buenas noticias porque son el poder que Dios usa para salvar a todos los que creen”, Romanos 1:16 (PDT).
La fe que necesitamos para ser salvos “es el resultado de oír el mensaje, pues para que alguien pueda oír el mensaje tiene que haber otro que le hable de Cristo”, Romanos 10:17 (PDT); 1ª Corintios 1:18.
Por supuesto que debemos ser un testimonio viviente del obrar de Dios, pero nuestra principal misión es predicar a Cristo. ¿Lo estás haciendo?

🛡️ 2) Dios promete su presencia, protección y bendición
Dios promete su presencia, protección y bendición mientras cumplimos la “Gran Comisión”. “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones… Y les aseguro que estaré con ustedes siempre…”, Mateo 28:19-20 (NVI).
El Señor le dijo a Pablo: “¡No tengas miedo! ¡Habla con libertad!… Pues yo estoy contigo, y nadie… te hará daño…”, Hechos 18:9-10 (NTV).
Cuando Moisés tuvo la experiencia con la zarza ardiente, Dios le dijo: “Te envío al faraón… Yo estaré contigo…”, Éxodo 3:10-12 (NTV).

🙌 3) Poder sobrenatural al predicar
Cuando se predica el evangelio sobreviene una explosión de poder. “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones… Y yo… estaré con ustedes siempre…”, Mateo 28:19-20 (NVI).
“Los discípulos… salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias… El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales milagrosas…”, Marcos 16:20 (TLA).
Leamos de corrido: “vayan… estaré con ustedes… los discípulos salieron… el Señor… los acompañaba y los ayudaba por medio de señales milagrosas”. Qué claro: ¡la manifiesta presencia de Dios se promete en un contexto de evangelización!
¿Quieres ver milagros? Predica a Jesús. ¿Quieres experimentar la unción y la llenura del Espíritu? Comparte a Cristo. ¡El poder del Espíritu sigue a la predicación del evangelio!

😊 4) La verdadera alegría
El método bíblico para ser feliz y hacer feliz a Dios es traer ovejas a Su redil.
“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu…”, Lucas 10:21 (RV 95).
¿Cuándo? En la misma hora en la que sus discípulos salieron a predicar, Lucas 10:1. Nada honra más a Dios y lo hace tan feliz como la evangelización: “Hay… alegría en el cielo por un pecador… que se arrepiente…”, Lucas 15:7 (NTV).
Y la alegría de Dios termina convirtiéndose en nuestra alegría. Cuando los discípulos volvieron de anunciar las buenas noticias “…regresaron muy contentos…”, Lucas 10:17 (TLA).
Cuando fue anunciado el evangelio en Samaria “hubo mucha alegría en esa ciudad”, Hechos 8:8 (NTV).
Cuando una persona se reconcilia con Dios todo el mundo está feliz: el arrepentido, el que le presenta el evangelio y sobre todo el Señor.

⚔️ 5) Defensa espiritual
La evangelización es un método de defensa espiritual. En el mismo momento en que los discípulos predicaban, los demonios se postraban a los pies de los apóstoles y Jesús veía caer a Satanás como un rayo, Lucas 10:17.
La evangelización es la mejor manera de vencer las fuerzas demoníacas. Efesios 6:15 dice: “Calzados los pies con el celo por anunciar el evangelio de la paz”. El creyente más victorioso es aquel que testifica.
Pablo destaca que la evangelización es una estrategia de protección para el cristiano. Mientras más comparte a Cristo, más seguro y protegido está. ¿Estás predicando?
El mensaje que proclamamos tiene implicancias eternas. Y si no predicamos la gente será condenada, pero Dios nos hará responsables por esas pérdidas. Dios le dijo a Ezequiel: “Yo te he puesto por atalaya… Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad… él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma”, Ezequiel 3:17-19.
Si Ezequiel no les advertía a las personas para que se arrepientan de sus malos caminos, Dios demandaría de él la sangre de ellas. Pero si obedecía libraría su alma, Ezequiel 3:19.
Como podemos apreciar, ¡las consecuencias por no obedecer el mandamiento de predicar no son meras trivialidades!
Es un hecho de que el pasaje alude a consecuencias que trascienden lo temporal. Que un santo pavor nos impulse a cumplir la tarea: ¡prediquemos el evangelio de Cristo a este mundo necesitado!

Preguntas para pensar y actuar

📝 Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.

  • ¿Estás cumpliendo mi misión o solo enfocándote en tu ministerio?
  • ¿A quién puedes compartirle el evangelio hoy?
  • ¿Qué te está deteniendo para predicar a Cristo?
  • ¿Estás viviendo con conciencia de la eternidad de las personas?
  • ¿Qué legado espiritual estás dejando?

DINÁMICA SUGERIDA

El clamor que rompe cadenas.

Materiales:

  • Tarjetas pequeñas o papeles. 📝
  • Lapicera. 🖊️
  • Teléfono celular. 📱

Desarrollo: ✝️❤️

  • Escribe en cada tarjeta un mensaje breve y claro, por ejemplo: “Jesús te ama y tiene un propósito para tu vida”, acompañado de un versículo bíblico clave.
  • Luego sal a tu entorno cotidiano (plaza, colectivo, trabajo, estudio o barrio) con el objetivo de entregar personalmente las tarjetas a distintas personas. No se trata solo de dar la tarjeta, sino de acompañarla con una frase sencilla como: “Quería compartirte esto, es algo que cambió mi vida”.
  • Prepara en pocas palabras tu testimonio personal (qué hizo Jesús en tu vida) y si se da la oportunidad, compátelo con ellos en uno o dos minutos. Puedes preguntar si desean decirte algún motivo especial para que ores por ellos. Si acceden, hazlo en ese momento.
  • Piensa el nombre de 3 a 5 personas que conozcas pero que no conocen a Cristo.
  • En oración, elige un par de ellas y toma una acción concreta hoy: enviarle un mensaje, llamarla o invitarla a conversar.
  • Si es posible, proponle un encuentro y compártele tu testimonio personal también.

Cierre:

  • Agradece a Dios por la oportunidad de compartir Su palabra, ora por esa persona y, si quiere dejarte su contacto, comprométete a hacer un seguimiento en los próximos días.
  • Si no desea darte su contacto, invítalo a tu iglesia.

DESAFÍO PARA ESTE DÍA

  • Comparte tu fe con al menos con una persona.
  • Ora fervientemente por alguien que necesite a Cristo.
  • Sal de tu zona de comodidad para hablar de Jesús.
  • Busca oportunidades intencionales para evangelizar.
  • Adopta el lema: “Uno más para Jesús”.

ORACIÓN

“Dios eterno, Padre amado, hoy quiero reconocer ante ti que me has llamado con un ministerio en la iglesia, y con una misión en el mundo. Me has elegido para anunciar Tu palabra en todo tiempo y en todo lugar. Entiendo que predicar el Evangelio no es para unos pocos iluminados y en momentos especiales, sino para mí también y en el lugar donde me has puesto hoy. Espíritu Santo, dame sabiduría para aprovechar las oportunidades que se me presentan diariamente para predicar de Cristo a las personas que mueren sin conocerlo. Quiero decir “¡Presente!” al llamado de “La gran comisión”, y sé que no dependo de mis fuerzas o capacidades, sino de Tu obra maravillosa en mi vida. Que no permita que el enemigo me intimide; que abra la boca para anunciar Tu Palabra y rescatar muchas almas para Cristo. Oro con fe, en el Nombre de Jesús, amén y amén”.

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