SEMANA 7
Evidencias de un corazón transformado
- INTRODUCCIÓN
- DÍA 1: Una genuina adoración
- DÍA 2: Primero adorar, luego servir
- DÍA 3: Dueños de nada, administradores de todo
- DÍA 4: Diezmos y Ofrendas: Generosidad que Honra al Señor
- DÍA 5: Dios no acepta cualquier ofrenda
- DÍA 6: Primicias del Corazón: Honrando a Dios con lo primero y lo mejor
- DÍA 7: ¿Me amas? Apacienta mis ovejas
DIA 2 – Primero adorar, luego servir
Lo que queremos lograr en este día
- Comprender que la comunión con Dios precede a la unción y al servicio.
- Reconocer la importancia de desarrollar una vida de adoración en lo secreto.
- Valorar la preparación y la fidelidad durante los tiempos de anonimato.
- Identificar la adoración como el fundamento indispensable para un servicio eficaz y agradable a Dios.
- Fortalecer el compromiso de buscar la presencia de Dios diariamente antes de asumir responsabilidades y ministerios.

TEXTOS CLAVE:
- «Pero Dios… dijo: «He encontrado en David… a un hombre conforme a mi propio corazón; él hará todo lo que yo quiero que haga»», Hechos 13:22 (NTV).
- «Solo una cosa le pido al Señor: Habitar en la casa del Señor por el resto de mi vida. Así podré disfrutar el placer de estar junto al Señor…», Salmo 27:4 (PDT).

REFLEXIÓN
Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.
¿Qué hizo David para que Dios dijera algo tan lindo acerca de su persona?
David conquistó el corazón de Dios en lo secreto.
La vida de David puede dividirse en dos grandes períodos: antes y después de ser ungido rey.
Dios escogió a David cuando era un adolescente. Nadie daba “un peso” por él, ni siquiera Samuel. Recordemos que el profeta, al ser enviado por Dios a ungir al nuevo rey en la casa de Isaí en Belén, creyó que Dios escogería al mayor. Y ya estaba a punto de derramar el aceite cuando una voz del cielo le dijo que no lo hiciera.
“Si no es el primogénito deberá ser el siguiente”, se dijo a sí mismo, e intentó ungir al segundo hijo. Pero tampoco era el escogido.
Samuel hizo pasar a todos los hijos de Isaí hasta que finalmente preguntó al anfitrión si le quedaba algún hijo más. Isaí dijo que había uno, el menor, pero que estaba en el campo cuidando las ovejas.
Nadie “conocía” a David; sin embargo, ya había conquistado el corazón de Dios: «Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón», 1º Samuel 13:14.
Lo que David hizo en lo secreto le sirvió para convertirse en el rey de toda la nación.
David tenía una sola pasión: Dios. Los salmos más inspiradores salieron de la pluma de David cuando cuidaba ovejas, lejos de la mirada del hombre.
David escribió:
«Solo una cosa le pido al Señor: Habitar en la casa del Señor por el resto de mi vida. Así podré disfrutar el placer de estar junto al Señor…», Salmo 27:4 (PDT).
La máxima pasión.
Dios debe transformarse en nuestra máxima pasión.
Si bien es cierto que tener a Dios es tener su bendición, nuestra motivación más íntima no tiene que ser su mano sino su corazón. Lo amamos por lo que es y no por lo que pueda darnos.
David conquistó el corazón de Dios cuando lo servía cuidando ovejas; desarrolló comunión en el desierto y con ella le vino la unción.
Jesús desarrolló su comunión mientras trabajaba de carpintero, y la presencia del Espíritu Santo desató un ministerio que trasciende los tiempos y las edades.
Como cristianos tenemos dos opciones: El camino fácil es una experiencia con Dios el domingo y una vida de impurezas durante toda la semana. El camino largo y más difícil es experiencia y poder con carácter y santidad.
No es solo emoción, ni una exagerada experiencia sobrenatural; es obediencia y santidad.
No hay unción sin comunión.
Dios busca desarrollar una comunión íntima contigo y, posiblemente, lo haga en el anonimato.
De ti depende responder al llamado o eludirlo.
La actitud correcta.
La actitud es más importante que todas las aptitudes juntas. Tú podrías estar limpiando oficinas, pero si tu actitud es la correcta y realizas tu trabajo con alegría y gratitud, conquistarás el corazón de Dios.
Andrés Corson dijo: “Es más importante el tiempo de preparación que el tiempo de popularidad”.
¿Cuándo conquistó Jesús el corazón de Dios? Antes de su ministerio público.
Jesús vivió de tal manera que hizo de su vida un altar de adoración.Conquistó el corazón del Padre mientras se preparaba en el anonimato.
¿Cómo estás aprovechando tu tiempo mientras esperas tu momento?
David no cambió su lealtad.
Cuando David se convirtió en rey de Israel, lo primero que hizo fue traer el arca de la presencia de Dios al centro político de la nación. Dios seguía siendo su pasión en su máximo momento de popularidad.
Saúl, el anterior rey, nunca se había preocupado por el arca. A él no le interesaba mucho la presencia de Dios.
En cambio, a David lo apasionaba. Su prioridad era restaurar la presencia de Su amado Rey de Reyes a toda la nación. Adorar a Dios fue su máximo objetivo.
Lo que haces mientras nadie te está mirando es lo que harás cuando todos te estén mirando.
Adorar y servir.
Después de haber sido ungido por Samuel, todavía en el anonimato, el rey Saúl contrató a David para tocar música; es que estaba tan ungido que Saúl pidió que se quedara a su servicio.
Danilo Montero dice: “¿Cómo es posible que el hombre más ungido de Israel termine siendo el siervo del rey? ¿Saben por qué? Porque para Dios adorar y servir es la misma cosa”.
¿Adoras a Dios mientras trabajas para tu rey?
No pretendas leer la Biblia cuando te llegue la oportunidad de predicar. No creas que orarás cuando tengas un ministerio si ahora no lo haces.
Hay un dicho que reza: “Cuando llega la oportunidad no hay tiempo para prepararse”.
Servir al propósito de Dios.
Vuelve a leer el versículo del inicio. «Pero Dios… dijo: «He encontrado en David… a un hombre conforme a mi propio corazón; él hará todo lo que yo quiero que haga»», Hechos 13:22 (NTV).
¿Habrá hecho todo lo que Dios quería que hiciera? La respuesta la encontramos en Hechos 13:36: «En vida, David hizo lo que Dios quería. Después murió…» (PDT).
¡Qué epitafio para una lápida!
La Biblia al Día lo relata de la siguiente manera: «Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió…»
Rick Warren se refiere a este pasaje y expresa: “Eso es lo que quiero que la gente diga cuando me muera. Que serví a los propósitos de Dios en mi generación. Eso me gustaría que la gente dijera de ti cuando mueras, que serviste a los propósitos de Dios en tu generación. No puedes servirlo en ninguna otra, solo en la tuya”.
Algo personal.
¿Qué harás a partir de hoy? ¿Cómo disciplinarás tus tiempos de búsqueda?
¿Desarrollarás una actitud de adoración permanente?
Recuerda que la adoración y la comunión preceden a la unción.
De ti depende.
David conquistó el corazón de Dios porque hizo de Él su prioridad. La adoración genuina comienza cuando Dios deja de ser una parte de nuestra vida y se convierte en el centro de ella.
Preguntas para pensar y actuar
Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.
- ¿Qué lugar ocupa Dios entre tus pasiones y prioridades diarias?
- ¿Cómo es tu comunión con Dios cuando nadie te observa?
- ¿Estás aprovechando tu tiempo de preparación, o solo esperas que las oportunidades lleguen o “se presenten” en tu vida?
- ¿Hay alguna actividad que a veces colocas antes que a Dios?
- ¿Estás buscando más el servicio que la presencia de Dios? ¿Te ocupas en desarrollar una comunión con Dios antes de querer hacer cosas para Él?
- ¿Qué cambios concretos necesitas hacer para adorar a Dios y servir mejor a los propósitos que Él tiene para tu vida? ¿Qué necesitas reordenar para que Dios sea tu máxima pasión?

DINÁMICA SUGERIDA
¿Qué ocupa el trono?
Materiales necesarios
- Una silla.
- Algunas tarjetas o papeles pequeños.
- Lapicera.
- Tu Biblia.
- Tu cuaderno de notas.
- Música instrumental suave (opcional).
Desarrollo
- Coloca una silla en el centro de tu habitación o del salón donde te encuentres. Esa silla representará el trono de tu corazón.
- En las tarjetas escribe diferentes actividades que suelen ocupar tu tiempo, tu atención o tu afecto. Pueden ser áreas de servicio en las que te encuentres actualmente en la iglesia o no: trabajar, estudiar, servir, cocinar, ayudar, predicar, limpiar, cantar, liderar, enseñar, organizar. Agrega el tiempo estimado que inviertes en cada una de ellas. También deja algunas hojas en blanco para agregar otras cosas que Dios pueda revelarte.
- Una por una, toma cada tarjeta o papel, léela y pregúntate: “¿Qué lugar ocupa esta tarea en mi vida?”.
- Si reconoces con sinceridad que alguna de estas actividades ha ocupado un lugar mayor en tu vida que alimentar tu relación con Dios, colócalo sobre la silla. Si por el contrario reconoces que alguna de ellas es menos importante para ti que la presencia de Dios, colócalo en el suelo debajo o alrededor de la silla. No te apresures ni te mientas a ti mismo. Este tiempo es para que puedas reflexionar con toda sinceridad delante de Dios; es un tiempo muy personal para reconocer delante de Dios cuáles son tus prioridades.
- Lee en voz alta con una actitud reflexiva «Solo una cosa le pido al Señor: Habitar en la casa del Señor por el resto de mi vida. Así podré disfrutar el placer de estar junto al Señor…» Salmo 27:4 (PDT).
- Luego, rompe uno a uno los papeles que están sobre la silla, y coloca en su lugar solamente una hoja que diga: “Dios”.
Cierre
- Permanece de pie o de rodillas durante unos minutos con las manos levantadas y expresa libremente palabras de adoración a Dios, sin pedir nada para ti. El objetivo es enfocarte únicamente en quién es Él y no en lo que pueda darte o en lo que puedes hacer para Él (puedes poner música instrumental suave si lo deseas).
- Para registrar esta experiencia anota tus reflexiones en tu cuaderno de notas si lo deseas.
DESAFÍO PARA ESTE DÍA
- Dedica diariamente un tiempo específico para buscar a Dios en adoración con una actitud humilde y de agradecimiento.
- Adora a Dios también mientras realizas tus tareas habituales.
- Mantén una actitud de gratitud y excelencia en todo lo que hagas como ofrenda de adoración a Dios.
- Haz algo para servir a Dios sin buscar reconocimiento.

ORACIÓN
“Señor, gracias por tu amor y tu misericordia que me atraen a Ti. Hoy comprendo la importancia de la verdadera adoración, y de buscar Tu presencia por encima del reconocimiento por lo que yo pueda hacer para Ti. Sé que durante mis tiempos de preparación para servirte debo adorarte en todo lo que haga como lo hizo David, y que ese tiempo es más importante que mi servicio posterior. Dios, anhelo alejarme de la tentación de servirte sin antes buscar Tu presencia en adoración. Espíritu Santo, ayúdame a desarrollar una vida de adoración y alabanza a Dios donde Él sea mi prioridad, no su mano ni el reconocimiento público. Quiero buscar primero el corazón de Dios antes que cualquier tarea, responsabilidad o ministerio. Primero adoraré; después serviré. Oro en el Nombre de Jesús, amén y amén”.