SEMANA 7
Evidencias de un corazón transformado
- INTRODUCCIÓN
- DÍA 1: Una genuina adoración
- DÍA 2: Primero adorar, luego servir
- DÍA 3: Dueños de nada, administradores de todo
- DÍA 4: Diezmos y Ofrendas: Generosidad que Honra al Señor
- DÍA 5: Dios no acepta cualquier ofrenda
- DÍA 6: Primicias del Corazón: Honrando a Dios con lo primero y lo mejor
- DÍA 7: ¿Me amas? Apacienta mis ovejas
DIA 3 – Dueños de nada, administradores de todo
Lo que queremos lograr en este día
- Comprender que Dios es el dueño absoluto de todo lo que existe.
- Reconocer nuestra responsabilidad como mayordomos de los bienes que Dios nos confía.
- Valorar el diezmo como un acto de obediencia y adoración a Dios.
- Reconocer la generosidad como una característica de la vida cristiana.
- Desarrollar el hábito de dar con alegría, gratitud y fidelidad.
- Aplicar principios prácticos de administración financiera que honren a Dios en la vida cotidiana.

TEXTOS CLAVE:
- “… Es cierto que deben diezmar, pero sin descuidar las cosas más importantes”, Lucas 11:42; Mateo 23:23 (NTV).
- “La décima parte de los productos de la tierra, ya sea grano de los campos o fruto de los árboles, le pertenece al Señor, y debe ser apartada, es santa para el Señor. Si deseas volver a comprar esa décima parte del grano o de la fruta que pertenece al Señor, tendrás que pagar su valor, más un veinte por ciento. Cuenta uno de cada diez animales de tus manadas y rebaños, sepáralo, es santo para el Señor”, Levítico 27:30-32 (NTV).

REFLEXIÓN
Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.
I. El capitalismo y el diezmo.
¿De quién son realmente los bienes?
El capitalismo dice que los bienes pertenecen al individuo que los gana; uno es dueño de una cosa y hace con ella lo que quiere. El socialismo dice que los bienes son de la sociedad y deben repartirse entre todos. Ninguna de estas filosofías es correcta.
La Biblia dice que Dios es el dueño absoluto de todo. “… Señor… todo lo que hay en el cielo y en la tierra es tuyo”, 1º Crónicas 29:11 (DHH).
El Salmo 24:1 expresa: “La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen”, NTV.
Deuteronomio 10:14 menciona: “Mira, los cielos más altos, y la tierra y todo lo que hay en ella pertenecen al Señor tu Dios”, NTV.
Pablo lo dice así: “… por medio de él (Jesús), Dios creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra. Hizo las cosas que podemos ver y las que no podemos ver… Todo fue creado por medio de él y para él”, Colosenses 1:16 (NTV).
Dios nunca cedió su propiedad.
Juan Carlos Ortiz en relación a este tema explica: “Puede que tú digas: ‘este terreno es mío, tengo la escritura en mis manos donde dice que el propietario soy yo’. Sin embargo, aunque podamos ir hasta la primera transacción efectuada con esa tierra, notaremos que el primer propietario la usurpó, ya que no hay ningún título que acredite que Dios se la vendió a él.
Busca en tu casa: ve si tu abuelo te ha dejado la escritura que dice que Dios ha cedido sus derechos sobre esa porción de la tierra. Ese terreno estaba antes de que algún ser humano acreditara posesión sobre él”.
Dios nunca vendió o cedió su derecho de propiedad a nadie. Él retiene su derecho. Todo sigue siendo de Él. Dios sigue siendo el dueño porque Él creó todo de la nada. No pidió prestado ni se endeudó. Él es el dueño por creación.
Somos mayordomos de Dios.
Entonces, si no somos propietarios de nada en esta vida, ¿qué somos? Somos siervos; mayordomos y administradores de los bienes de Dios. “La tierra no debe venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía. Tú solo eres un extranjero y un arrendatario que trabaja para mí”, Levítico 25:23 (NTV). ¡Lo único que tenemos es la confianza de Dios para administrar lo que es suyo!
Dios nos confió muchas cosas: la familia, el tiempo, el dinero, las capacidades, los talentos, los dones, etc. Pero no te olvides: ¡todo es de Él! Nosotros somos mayordomos.
La Biblia dice: “¡Todo lo que tenemos ha venido de ti, y te damos solo lo que tú primero nos diste!”, 1º Crónicas 29:14 (NTV).
No uses como propio lo que es ajeno. No olvides que el Señor vendrá y pedirá cuenta de tu mayordomía.
El diezmo y la administración de los recursos.
Ahora bien, aunque todo es de Dios, estamos autorizados a utilizar el 90% de los ingresos y darle a Él solo el 10%.
¡Ningún ‘negocio’ puede ser mejor! “Dios tiene derecho a una parte de nuestros ingresos, no porque la necesite, sino porque nosotros necesitamos darla”, James Dobson.
“La décima parte de los productos de la tierra, ya sea grano de los campos o fruto de los árboles, le pertenece al Señor, y debe ser apartada, es santa para el Señor. Si deseas volver a comprar esa décima parte del grano o de la fruta que pertenece al Señor, tendrás que pagar su valor, más un veinte por ciento. Cuenta uno de cada diez animales de tus manadas y rebaños, sepáralo, es santo para el Señor”, Levítico 27:30-32 (NTV).
“El primer día de cada semana, cada uno debería separar una parte del dinero que ha ganado…”, 1ª Corintios 16:2 (NTV). Nota importante: No es que Dios nos pida el 10% de lo nuestro, sino que Él nos da el 90% de lo que es suyo.
¿Qué hacemos con el 90% restante?
Recordemos que no es nuestro; es de Dios, entonces, no podemos gastarlo en lo que nos da la gana, sino que debemos agradar a Dios.
El 90% es para que vivamos nosotros y bendigamos a otros.
II. El hábito de diezmar
%.
La importancia de dar.
Algunas palabras en la Biblia se repiten una y otra vez. Quizás te sorprenda saber cuántas veces se reiteran: Creer (272 veces); amar (714 veces); orar (371 veces) y dar (2162 veces).
¿Qué es el diezmo?
El diezmo significa la décima parte. El acto de diezmar consiste en dar el 10% de los ingresos; mientras que ofrendar es entregar una cantidad no determinada, aparte del diezmo.
Debemos diezmar porque Dios lo manda: “Una décima parte de los productos de la tierra pertenece al Señor… pues están consagradas al Señor”, Levítico 27:30 (PDT).
La enseñanza bíblica sobre el diezmo.
Jesús enseñó que debíamos diezmar, Lucas 11:42. Según Malaquías 3:10, los diezmos deben llevarse al templo.
Debemos dar sistemática y proporcionalmente, es decir, en relación a lo que hemos ganado, 1ª Corintios 16:2 y; debemos dar generosa y alegremente, 2ª Corintios 9:7.
La importancia de las ofrendas.
En cuanto a las ofrendas, en la iglesia primitiva el acto de ofrendar constituía una parte importantísima del desarrollo de la vida cristiana.
Según Hechos 4:36-37 se consideraba a la ofrenda un privilegio, por lo cual los creyentes ofrendaban con alegría, 2ª Corintios 8:3-5; 2ª Corintios 9:6-7.
Diezmos y ofrendas: cada cosa en su lugar.
¿Podemos utilizar el diezmo para hacer ofrendas particulares? No.
Las ofrendas particulares deben salir de nuestro bolsillo y no del de Dios. ¡Qué fácil es hacer caridad con el dinero ajeno!
Tampoco debe utilizarse para regalar muebles u otras cosas para la iglesia (ventilador, alfombras, etc.). ¿Cómo te sentirías si al cobrar tu sueldo, en vez de dinero te entregan un paquete con cosas que no has pedido ni quieres?
Separa el 10% de tus ingresos como una forma de honrar a Dios. Elige los mejores billetes y consagra tu diezmo y ofrenda junto a tu familia.
Promesas para quienes diezman.
¿Existen promesas para el que diezma?
Dios promete prosperidad: ¡El Señor siempre recompensa la obediencia!
“Traigan todos los diezmos al depósito del templo, para que haya suficiente comida en mi casa. Si lo hacen, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, les abriré las ventanas de los cielos. ¡Derramaré una bendición tan grande que no tendrán suficiente espacio para guardarla! ¡Inténtalo! ¡Pónganme a prueba!”, Malaquías 3:10 (NTV).
Dios aumenta los recursos del generoso.
Dios promete que conforme a tu generosidad aumentará tu prosperidad: “Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. Entonces siempre tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra para compartir con otros… De la misma manera, él proveerá y aumentará los recursos de ustedes y luego producirá una gran cosecha de generosidad en ustedes. Efectivamente, serán enriquecidos en todo sentido para que siempre puedan ser generosos…”, 2ª Corintios 9:8-11 (NTV).
Dar con alegría.
Debemos diezmar y ofrendar con gratitud y alegría de corazón.
“Cada uno debe decidir en su corazón cuánto dar; y no den de mala gana ni bajo presión, porque Dios ama a la persona que da con alegría”, 2ª Corintios 9:7 (NTV).
Preguntas para pensar y actuar
Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.
- ¿Vives realmente como administrador de los bienes de Dios, o como si fueras dueño absoluto de ellos?
- ¿Consideras el diezmo una obligación o una oportunidad para honrar a Dios? ¿Qué actitud suele acompañar tus ofrendas: alegría, indiferencia o molestia?
- ¿Estás siendo sistemático y fiel en tu manera de dar? ¿Gastas sin pensar?
- En tu presupuesto mensual, ¿qué lugar ocupa el Señor, su obra y los necesitados?
- ¿Qué áreas de tu vida necesitas administrar mejor para honrar al Señor?
- ¿El dinero se ha convertido en tu siervo a fin de cumplir con la misión de Dios o en el amo de tus decisiones?

DINÁMICA SUGERIDA
Diseñando mi presupuesto mensual.
(Te invitamos a realizar esta dinámica junto a tu cónyuge o pareja. Esto les permitirá estar en el poder del acuerdo en las finanzas y cerrará toda puerta en esta área por la que el enemigo quiera entrar a tu familia).
Materiales necesarios
- Hoja de papel o cuaderno.
- Lapicera.
- Calculadora (opcional).
- Regla (opcional).
Desarrollo
- Escribe tus ingresos.
- En la parte superior de la hoja, anota todos los ingresos que recibes o que reciben como familia.
- Suma el total.
- Aparta lo primero para Dios.
- Calcula el 10% de los ingresos y escríbelo en primer lugar como «Diezmo».
- Reflexiona que este monto representa una parte apartada para honrar a Dios.
- Construye tu presupuesto.
- Divide el resto del dinero en categorías y asigna un monto para cada una:
- Alimentación.
- Vivienda.
- Transporte.
- Estudios.
- Salud.
- Ayuda a otros.
- Ahorro.
- Gastos personales.
- Desafío de ajuste.
- Imagina que surge un gasto inesperado importante.
- Sin tocar el diezmo, reorganiza el presupuesto para cubrir la necesidad.
- Busca qué gastos podrían reducirse temporalmente.
- Revisión final.
- Observa cómo quedó distribuido el dinero.
- Marca con una estrella las áreas que consideras más importantes.
- Encierra con un círculo aquellas donde crees que podrías administrar mejor tus recursos.
Cierre
- Escribe al final de la hoja una frase de compromiso como esta:
«Quiero administrar con sabiduría todo lo que Dios me ha confiado, usando mis recursos para honrarlo y bendecir a otros.»
DESAFÍO PARA ESTE DÍA
- Vuelve a mirar tu presupuesto y revisa tu forma de administrar el dinero y los recursos que Dios te ha dado. Ora cada día reconociendo que todo le pertenece a Dios, y desarrolla una actitud de agradecimiento antes de entregar tu diezmo u ofrenda.
- Practica dar con alegría y sin obligación.
- Anota una decisión concreta que tomarás para ser un mejor mayordomo de los bienes del Señor.
- Realiza hoy un acto de generosidad hacia otra persona.

ORACIÓN
“Padre Santo, gracias por amarme tanto. Te agradezco por todo lo que pones en mis manos. Quiero ser un mayordomo fiel de los recursos que me das, entendiendo que todo es tuyo y de tu misericordia y gracia me permites administrar el 90% de Tus bienes. En este día decido ser obediente en mis diezmos y adoración, y anhelo que los recursos que me confías te den honra y glorifiquen Tu Santo Nombre. Deseo tener un corazón generoso para dar y ser de bendición para otros, y siempre darte con alegría, gratitud y fidelidad. En el Nombre de Jesús, amén y amén”.