DIA 2 – Tiempo de quietud: El Retiro y el Silencio

Para escuchar:

Compartimos con vos este Devocional – #199 – Retiro de silencio y oración

Lo que queremos lograr en este día

  • Buscar un tiempo real de silencio y comunión con Dios.
  • Aprender a escuchar la voz de Dios lejos de las distracciones.
  • Incorporar la disciplina del retiro como parte habitual de la vida cristiana.
  • Reconocer la importancia de cultivar una comunión profunda y constante con Dios por encima del activismo y las muchas ocupaciones.
  • Reflexionar sobre la necesidad del retiro espiritual y del tiempo a solas con el Señor como fuente de fortaleza, dirección y crecimiento espiritual.

TEXTOS CLAVE:

  • “… Reflexionen durante la noche y quédense en silencio”, Salmo 4:4.
  • “Es bueno esperar en silencio la salvación que proviene del SEÑOR. Y es bueno que todos se sometan desde temprana edad al yugo de su disciplina: que se queden solos en silencio bajo las exigencias del SEÑOR”, Lamentaciones 3:26-28.

REFLEXIÓN

📝 Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.

Orientemos Nuestra Vida al Retiro y al Silencio.

Estos pasajes aluden claramente a la disciplina espiritual del silencio y el retiro. Apartarnos para reflexionar acerca de la condición de nuestra propia alma es una disciplina vital. Tenemos que estudiarnos a nosotros mismos, iluminados por la Palabra y guiados por el Espíritu Santo. ¿Con cuánta frecuencia lo hacemos? ¿Cuán a menudo nos sentamos a solas, sin distracciones, buscando la dirección de Dios? Jesús lo hacía. Y nosotros deberíamos seguir su ejemplo.

Muchas veces la voluntad de Dios nos es revelada en lo privado, en tiempos de quietud y silencio. Si realmente aprecias tu vida espiritual y deseas crecer en tu relación con Dios el retiro te será de gran provecho. ¿Alguna vez te preguntaste por qué no había ruidos de ninguna herramienta mientras se edificaba el templo de Salomón, 1º Reyes 6:7? Para honrar al Señor.

De la misma manera mientras edificamos nuestro “templo del Espíritu” (1ª Corintios 6:19) necesitamos tener intervalos de silencio y tiempos a solas con Dios.

¿Cómo planificar un retiro?

Si deseas tener un retiro espiritual lo primero que necesitas es incluirlo en tu agenda. Si no lo planificas no lo tendrás. El diablo conoce muy bien el valor de los retiros espirituales, por lo que no te sorprendas si eres estorbado cada vez que planees tener uno.

En segundo lugar, escoge cuidadosamente el lugar. Puede involucrar una noche o un fin de semana en un sitio alquilado o simplemente en una carpa al lado del río. Tampoco te estreses demasiado. Quizás el lugar perfecto esté dentro de tu propia casa. Algunos han encontrado su tiempo solitario en una piecita o en un armario. Usa la creatividad y encuentra un lugar tranquilo para estar a solas con Dios. Puede ser una plaza, un lugar abierto en tu propio barrio o simplemente la costanera de Corrientes.

Experiencias de retiro y oración.

Cuando trabajaba en fábrica (escribe José Luis) solía utilizar la media hora del desayuno para la oración y contemplación junto al río. El baño solía ser también un lugar frecuentado para orar. Aunque no lo creas, en esa zona no muy ‘inspiradora’ incontables veces experimenté la presencia y el poder de Dios.

En cambio, (escribe Silvia) el patio de la casa de mis padres era el lugar predilecto para orar.
Otro lugar ocasional en el que hemos tenido encuentros profundos con Dios ha sido debajo de una manta en la cabina de un avión a diez mil metros de altura.

Cosas indispensables en un retiro.

¿Qué cosas son indispensables en un retiro? Existen dos cosas que deberías llevar: la Biblia y un cuaderno para anotar todo lo que Dios te revele. Podrías anexar también un buen libro, uno que tus pastores te hayan recomendado y cuya lectura te desafiará a buscar más del Señor.

Podrías acompasar tus retiros con otras disciplinas espirituales como el ayuno y la vigilia. ¿Y qué hacer cuando hay responsabilidades familiares impostergables como la crianza de los niños? Podrías hacer un trato con tu cónyuge o con una amiga quienes tomarían esa responsabilidad mediante una compensación; es decir, tú podrías hacer lo mismo por ellos en otra oportunidad.

Servicio sin comunión.

En la alegoría llamada El peregrino, Juan Bunyan describe a varios personajes simpáticos que tienen nombres emblemáticos. Su personaje central es Cristiano, a quien presenta como un hombre que camina por el desierto de este mundo.

En una escena de su relato, Cristiano corre hasta una elevación del terreno; allí se levanta una cruz de madera y, al pie de la misma, se puede observar una tumba vacía. Al acercarse a la cruz, la carga pesada que llevaba Cristiano se desprendió de sus hombros y cayó dentro de la tumba donde desapareció para siempre. Entonces, Cristiano, maravillosamente aliviado, exclamó: “Jesús me ha dado descanso por sus sufrimientos y vida por su muerte”. Cristiano, entonces, siguió su camino saltando y cantando de alegría.

Mucho servicio, pero poca comunión.

Más adelante en el relato, por el sendero en el que viajaba Cristiano, vio una pendiente que conducía al borde de un precipicio y, justamente allí, se encontró con Mucho servicio, un hombre demacrado en cuya frente se dejaba ver una inscripción que decía: “afanado y turbado estás con las muchas cosas, no has escogido la mejor parte”. Cristiano le advirtió de tal inscripción, mas aquel dijo: “No veo yo tal cosa”, y continuó en su camino.

El peligro de la pereza espiritual.

No fue la única persona que Cristiano encontró en su camino hacia la ciudad celestial; un tal Perezoso se hallaba durmiendo junto a otros caminantes. A todos éstos, Cristiano les dijo: “Vean a la hormiga, perezosos, miren sus caminos y sean sabios”. Sin embargo, no hubo cambios.

Cristiano reanudó su viaje y al llegar al pie de la colina de la dificultad encontró a dos hombres que bajaban de ella; el nombre de uno era Poco fiel y, el del otro, Sin compromiso.

Cristiano replicó de inmediato: “Veo, señores, que van por el camino equivocado. La senda que conduce a la ciudad celestial es la que ustedes van bajando”. Pero ellos dijeron: “Hemos visto leones en el camino. Cuanto más lejos vamos más peligros encontramos, así que nos volvemos”. Entonces Cristiano les entregó un pergamino cuya inscripción decía: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. Ojalá fueses frío o caliente. Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

Dios desea comunión verdadera.

Dios no quiere hallarnos como a Perezoso, tampoco entre los Poco fieles o Sin compromiso. Ellos son los que retroceden ante las pruebas y huyen de las responsabilidades. Pero tampoco nos quiere como a Mucho servicio que, afanado y preocupado por los quehaceres, olvidaba la mejor parte, es decir, cultivar la comunión con su Señor.

Los hombres de Dios y el retiro espiritual.

Una cosa es evidente, Dios ha tenido siempre a sus siervos mucho tiempo a solas con Él. Así ocurrió con Moisés en Horeb, Elías en el arroyo de Querit, Ezequiel junto al río de Quebar, Pablo en Arabia y Juan en la isla de Patmos. Y si consideramos a Jesús, vemos que el tiempo que pasó en el retiro fue diez veces mayor que el de su ministerio público. Y luego, una vez emprendida su obra, cuántas veces lo vemos alejarse de las miradas de los hombres para gozar en un lugar aparte de la dulce y santa presencia de su Padre.

Sin esta experiencia en secreto no seremos más que unos teóricos estériles y superficiales. Si consentimos que nuestra obra se interponga entre nuestro corazón y el Maestro, el servicio no valdrá gran cosa. Nadie puede presentar a Cristo delante de las almas a menos que él mismo se alimente de Cristo en lo íntimo de su ser. El que quiere presentar a Cristo a los demás debe ocuparse de Cristo él mismo.

Dos grandes, dos consejos.

Charles Spurgeon decía: “Todas nuestras bibliotecas, todos nuestros estudios, todo nuestro servicio, si no va acompañado de una vida de retiro, son meras vaciedades. Nada es comparable al gabinete del retiro”.

Oswald Chambers, en su libro En pos de lo supremo, dice: “Cuidado con todo aquello que compita con tu lealtad para con el Señor Jesucristo. El mayor competidor por la verdadera devoción a Jesús es el servicio que hacemos para Él. Es más fácil servir que derramar nuestras vidas totalmente a Él”.

El servicio sin comunión no agrada a Dios.

Todo nuestro servicio a Dios de nada sirve si no va acompañado de una vida de retiro. Podemos predicar, hacer discursos, orar y cumplir desde el principio al fin todos los actos exteriores de un siervo, pero con todo esto, no servimos a Cristo.

Recuerda que lo verdaderamente importante suele no ser urgente.

👉 No permitas que las urgencias te desplacen hacia el terreno del activismo.

Un llamado final.

Un párrafo final. ¿Estás en medio de una crisis de fe? ¿Tienes que tomar una decisión importante? ¿Sientes hambre de Dios? ¿Estás debilitado espiritualmente? ¿Tu matrimonio afronta dificultades?

Establece una pausa. Revisa tu agenda y vete al retiro. Preséntate ante Dios y preséntale tu caso. Ora, medita y espera bajo la guía y dirección del Espíritu Santo.

Recuerda: ‘tocar fondo’ podría ser lo mejor que te suceda en esta vida, si te conduce a la cámara secreta del Trono. Allí todo es posible porque una palabra Suya se transforma en victoria y una orden del Soberano de todo el universo te traerá libertad absoluta y resolución definitiva.

¡Bendito sea nuestro Señor que nos otorga esta posibilidad!

Preguntas para pensar y actuar

📝 Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.

  • ¿Hace cuánto tiempo no tienes un momento verdadero de silencio con Dios?
  • ¿Qué distracciones te impiden apartarte para buscar al Señor?
  • ¿Qué aspectos de tu vida necesitan ser examinados delante de Dios?
  • ¿Estás dispuesto a detener tu rutina para escuchar la dirección de Dios?
  • ¿Qué acciones emprenderás para incrementar tu relación de amor con Él?
  • ¿Qué cambios concretos podrías hacer para practicar el retiro espiritual?
  • ¿Cómo planificarás tu tiempo para realizar retiros espirituales en los próximos tres meses?

DINÁMICA SUGERIDA

La mesa del silencio” (Retiro de 30 minutos).

🧰 Materiales necesarios

  • Biblia. 📖
  • Tu cuaderno de notas y lapicera. 🖊️
  • Una vela o lámpara pequeña. 🕯️
  • Una silla y una mesa.
  • Reloj o cronómetro. ⏰

🚶 Desarrollo

📘 Parte I: Lectura reflexiva.

  1. Busca un lugar completamente tranquilo donde puedas estar a solas, sin interrupciones.
  2. Coloca sobre una mesa únicamente la Biblia, el cuaderno y la vela encendida o la lámpara. La idea es quitar toda distracción visual y sonora.
  3. Siéntate en silencio durante 5 minutos sin hablar, sin música y sin usar el celular. Solo respira profundamente y concéntrate en la presencia de Dios.
  4. Luego abre la Biblia y lee lentamente un pasaje corto, podría ser algún Salmo por ejemplo u otro pasaje que elijas. Léelo varias veces. Puedes detenerte en una frase que llame tu atención y repetirla en silencio durante algunos minutos. Sugerencias: Salmo 23; Salmo 27; Salmo 46; Salmo 91. Léelo dos o tres veces, dejando pausas de silencio entre cada lectura.
  5. Después de leer, permanece otros 10 minutos en absoluto silencio. No ores hablando. Solo escucha, piensa y permite que Dios examine tu corazón.
  6. En el cuaderno escribe palabras sueltas, pensamientos, decisiones o cosas que Dios traiga a tu mente durante ese tiempo.
  7. Dedica unos minutos a escribirle a Dios todo lo que hay en tu corazón: preocupaciones, agradecimientos, luchas, decisiones, sueños. La idea es expresarte con total sinceridad.

⛺Parte II: Espacio de contemplación.

  1. Siéntate cerca de una ventana, o si lo deseas hazlo en el patio o en algún espacio abierto y contempla en silencio: el cielo, los árboles, el viento, los sonidos naturales. Mientras observas, piensa en la grandeza y fidelidad de Dios.
  2. Luego, si lo deseas, regresa a la habitación. En tu cuaderno de notas, haz una lista breve:
  • Lo que Dios hizo en tu vida últimamente.
  • Áreas donde necesitas crecer.
  • Oraciones respondidas.
  • Cosas que necesitas entregar al Señor.

🔚 Cierre

  • Si lo deseas, puedes escuchar una música instrumental suave de adoración mientras permaneces sentado en quietud meditando en alguna verdad bíblica y haciendo una oración.

Por ejemplo:

  • “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”, Salmo 46:10.
  • “Habla, Señor, que tu siervo oye”, 1º Samuel 3:9.
  • “Mi alma espera en silencio a Dios”, Salmo 62:1.

DESAFÍO PARA ESTE DÍA

  • Aparta al menos 30 minutos periódicamente para estar a solas con Dios. Si está en tu corazón, realiza retiros de medio día, de un día entero, o de determinado tiempo que decidas.
  • Anota cada día algo que Dios hable a tu corazón.
  • Reduce distracciones para cultivar tiempos de silencio.
  • Identifica una actividad o preocupación que esté ocupando el lugar de la comunión con Dios y decide entregársela al Señor.
  • Planifica un próximo retiro espiritual personal (determina una fecha y un lugar ahora mismo). Anota cómo vas a lograrlo. Si no lo agendas, no lo tendrás. Agéndalo primero y apégate a tu agenda después.

ORACIÓN

“Padre amado, hoy quiero agradecerte por los recursos espirituales del retiro y del silencio. Sé que son poderosas armas para apartarme de la rutina diaria y alimentar mi comunión contigo.  Quiero escuchar tu voz estando lejos de las cosas que me distraen, y examinar mi vida en presencia de Tu Santo Espíritu. Ayúdame a hacer del retiro espiritual un hábito, y que pueda apartar periódicamente un tiempo para buscar tu rostro en el silencio y en el retiro. En el Nombre de Jesús, amén y amén”.

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