SEMANA 6
Sumergiéndonos en las profundidades de Dios
DIA 7 – Derramar el corazón
Parte II: Una petición ferviente y profunda
Lo que queremos lograr en este día
• Comprender que Dios responde al clamor hecho con fe. La necesidad por sí sola no mueve la mano de Dios, sino una fe genuina que clama y persevera.
• Desarrollar una vida de clamor constante. Necesitamos buscar a Dios con sinceridad, dependencia y perseverancia en oración.
• Reconocer la crisis como una oportunidad para volver a Dios. Las dificultades pueden acercarnos nuevamente al Señor y producir transformación espiritual.
• Asumir el llamado a ponerse en la brecha. Clamar por los intereses de Dios, y por las necesidades propios, de la familia, ciudad, nación e iglesia.

TEXTOS CLAVE:
- “… Me llamarán y pedirán mi ayuda y yo les responderé…”, Zacarías 13:9 (PDT).
- “Dios… escuchará sus ruegos”, Salmo 102:17 (PDT).
- “… ¡Él los oye cuando le piden ayuda!”, Salmo 22:24 (DHH).
- “Invocarás, y el SEÑOR responderá; Clamarás, y Él dirá: ‘Aquí estoy’”, Isaías 58:9 (NBLH).

REFLEXIÓN
Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.
El clamor que nace de la fe.
¿Por qué los israelitas esperaron 400 años para clamar a Dios? ¿Habrán creído que el sufrimiento despertaría la bondad del Señor?
Hoy día las personas creen que Dios está obligado a ayudarlas porque se hallan en dificultades. Y, cuando no reciben lo que esperan, se enojan y le echan la culpa a Dios de sus desgracias.
Dios actúa como respuesta a la fe y no a la necesidad.
¿Por qué crees que Dios le dio un hijo a Ana? No porque quería ser madre sino porque clamó con fe. Dios respondió cuando Ana clamó: “… Muy dolorida de alma… suplicó al Señor y llorando lloró”, 1º Samuel 1:10 (Septuaginta). Derramó todo su dolor en la presencia del Señor.
Ana era una mujer piadosa. Ofrecía sacrificios al Señor todos los años en el lugar de la adoración. Pero aun así Dios no atendía su necesidad. Al igual que el pueblo de Israel en Egipto, sufría y se lamentaba por la situación que padecía. Incluso lloraba de angustia y perdía el apetito, 1º Samuel 1:7. Pero ni su necesidad ni sus lágrimas tocaron el corazón de Dios, ¡solo la fe lo hizo!
No solo clamó, sino que lo hizo con fe. Oró y oró hasta creer que Dios la había escuchado.
Cuando ella tuvo la certeza de que el milagro había sido hecho “se fue por su camino, entró en su vivienda… comió con su marido… y su rostro no volvió a decaer… nunca más volvió a estar triste”, 1º Samuel 1:18 (Jünemman y DHH).
Quejarnos de la crisis no la resolverá.
Dejar que el tiempo pase tampoco. Levanta la mirada y clama a Dios. No te apoyes en tus propias fuerzas. Tampoco te resignes. No bajes la guardia. No te lamentes. Llora ante el Señor.
Hoy se ha creado una oportunidad para que Dios sea glorificado. ¡Clama por su ayuda!
Somos iluminados con este recurso espiritual: el clamor, ¡usémoslo!
El clamor sincero llega al corazón de Dios.
Acude al Señor y derrama como agua tu alma. Suplica por tu necesidad y por su perdón, porque cuando el que clama vive en pecado y no quiere arrepentirse, ese clamor no será escuchado: “Los llamé… y no me hicieron caso… Por eso… cuando clamen por ayuda, no les responderé…”, Proverbios 1:24-28 (NTV).
“Cuando llamen al Señor, él no les responderá. Esconderá su rostro de ustedes por todas las maldades que han hecho”, Miqueas 3:4 (PDT); Zacarías 7:13. “¡Son tan malvados… que por eso Dios no les responde! ¡Por eso el Dios todopoderoso no atiende sus… ruegos!”, Job 35:12-13 (TLA).
Pide perdón, sé dócil al Señor. Purifícate, estimula tu fe y persevera porque “Dios… bendice a los que en él confían…”, Salmo 146:5 (TLA y DHH). “Nuestro Dios… siempre está dispuesto a ayudar a quienes… confían en él…”, 2º Crónicas 16:9 (TLA). “Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido”, Mateo 7:7-8 (TLA).
No bajes la guardia porque “Si sigues tocando a la puerta el tiempo suficiente, él se levantará y te dará lo que necesitas… sigan pidiendo y recibirán lo que piden…”, Lucas 11:8-9 (NTV).
La crisis como oportunidad espiritual.
La crisis que vives encierra una gran oportunidad: un encuentro personal y poderoso con el Señor: “Yo quiero sanar… pero… nadie clama a mí en busca de ayuda… no se vuelven al SEÑOR… En lugar de invocarme con corazón sincero se… alejan de mí… Miran en todas partes menos al Altísimo…”, Oseas 7:1-16 (NTV).
Dios espera que esta crisis te lleve de regreso a sus brazos. ¿Reaccionaremos? ¿Viviremos por debajo de lo que Dios quiere, simplemente porque no clamamos?
El libro de los Jueces nos relata cómo Dios respondía al clamor, una y otra vez. “Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová levantó un libertador…”, Jueces 3:9, 15; 4:3; 6:6; 10:10.
¿Tu fe se ha debilitado y necesitas unir fuerzas con un compañero de oración? ¡Hazlo ya! Cuando los asirios sitiaron a Judá, “…el rey Ezequías, y el profeta Isaías… clamaron al cielo”, 2° Crónicas 32:20. “Entonces el Señor envió a un ángel que destruyó al ejército asirio junto con todos sus comandantes y oficiales”, 2° Crónicas 32:21, NTV.
Dios no está buscando multitudes. Te está buscando a ti. No dejes que las dificultades crezcan en tu vida. ¿Te resistes todavía a creer en el poder del clamor con fe? Si no pueden ser dos, basta con uno que clame.
Una sola persona puede cambiarlo todo.
Cuando los israelitas adoraron el becerro de oro, Dios decidió destruirlos, Éxodo 32:10. Moisés intercedió por ellos: “…los hubiera destruido, de no haberse puesto Moisés… en la brecha delante de Él…”, Salmo 106:23 (NBLH). Moisés dijo: “… Dios… estaba decidido a destruirlos. Yo… oré… y Dios escuchó mi oración y los perdonó”, Deuteronomio 9:18-29 (TLA). Aarón le debe la vida a Moisés: “El Señor estaba tan enojado con Aarón que también quería destruirlo a él; pero oré… y el Señor le perdonó la vida”, Deuteronomio 9:20 (NTV).
¡Cuánto bien puede hacer una sola persona que clama a Dios! Dios está buscando UNA PERSONA. Ezequiel 22:30 dice: “Y busqué entre ellos hombre (o mujer) que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé”. Una sola persona hace toda la diferencia.
¿Eres el único que lo está intentando en tu trabajo? ¿La situación en tu hogar parece estar más allá de toda esperanza? ¿Te inquieta saber que el mal crece y la gente se aparta del Señor? ¿Alguien que amas ha renegado de Dios? Dale al Señor el canal de un alma sedienta que clama y no habrá límites a lo que Él hará. Dios está buscando un hombre o una mujer que se ponga en la brecha: ¿serás tú esa persona?
La promesa aguarda, ¿cómo responderás? Jesús dijo: “… ¿acaso Dios no defenderá también a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Los hará esperar? Les digo que los defenderá sin demora…”, Lucas 18:7-8, DHH. “…Yo he puesto centinelas en tus murallas; ellos orarán continuamente, de día y de noche. No descansen, ustedes que dirigen sus oraciones al Señor. No le den descanso al Señor hasta que termine su obra…”, Isaías 62:6-7, NTV.
¿Clamaremos?
Entonces, ¿qué haremos ahora que sabemos que Dios responde solo al clamor que se hace con fe? ¿Clamaremos? ¿Clamaremos por la libertad de los oprimidos? ¿Clamaremos para que la nación se vuelva a Dios? ¿Clamaremos por un avivamiento?
Si lo hacemos Dios nos escuchará. Insistimos en este punto. La solución a tu problema no es la resignación. El tiempo no lo solucionará. Bajar a Egipto y pedir la ayuda del Faraón tampoco.
Aprendamos de todos estos ejemplos bíblicos y clamemos a Dios.
David dijo: “En mi angustia, clamé al SEÑOR… para pedirle ayuda. Él me oyó… mi clamor llegó a sus oídos”, Salmo 18:6 (NTV).
“Si clamas, el Señor responderá a tus gritos…”, Isaías 58:9 (SB-MN).
“Clama a mí en el día de angustia; yo te libraré…”, Salmo 50:15 (VM).
“Cuando ustedes clamen a Mí y oren a Mí, Yo los escucharé”, Jeremías 29:12 (Kadosh).
“Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes”, Jeremías 33:3 (BAD).
“Les responderé antes que me llamen. Cuando aún estén hablando de lo que necesiten, ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones!”, Isaías 65:24 (NTV).
“Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido”, Mateo 7:7-8 (TLA).
“Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré…”, Juan 14:13 (NTV).
“Él salvará al pobre que suplica y al necesitado que no tiene quien lo ayude”, Salmo 72:12 (DHH).
“… Confíen siempre en él, desahoguen con él su corazón, que Dios es nuestro refugio”, Salmo 62:8 (BNP).
“Claman a Jehová… y él los saca de sus aprietos”, Salmo 107:28 (VM).
“Clamaré a Dios, y el SEÑOR me rescatará”, Salmo 55:16 (NTV).
“… Tú respondes a nuestras oraciones…”, Salmo 65:2 (NTV).
“Si ustedes creen, recibirán todo lo que pidan en oración”, Mateo 21:22 (PDT).
“Dios… siempre está dispuesto a ayudarnos en los momentos difíciles”, Salmo 46:1 (PDT).
“De algo pueden estar seguros: … el Señor… responderá cuando lo llamen”, Salmo 4:3 (NTV).
El propósito de las crisis.
Todas estas promesas encierran una gran lección espiritual: ¡Dios ayuda a quienes se acercan a Él clamando con fe! No sirve de nada quejarnos y lamentarnos por la crisis en la que estamos.
No pienses ni por un instante que la necesidad en sí despertará la simpatía de Dios. Había mucha gente necesitada en tiempos de Jesús, pero Él solamente ayudó a quienes acudieron con fe: “Recibieron la ayuda de Dios… porque tenían plena confianza en él y le pidieron ayuda”, 1º Crónicas 5:20 (PDT).
Ahora bien, la pregunta es: ¿cómo? ¿Cómo debemos clamar?
Las crisis encierran un gran propósito: que la humanidad se vuelva a Dios. Si la razón por la que sufrimos es el alejamiento de Dios es lógico pensar que si nos volvemos a Dios el sufrimiento tendría que cesar. No podemos romper con la maldición hasta que no se haya lidiado con la causa.
Entonces, ¿está mal que oremos para que los enfermos sean sanados? ¿Está mal pedirle a Dios que nos proteja? Claro que no. Pero estaría mejor si lleváramos a cabo el propósito de Dios, esto es volvernos a Dios.
¿De qué sirve que las crisis se terminen si no aprendemos la lección? ¡Pronto vendría otra!
El propósito de las plagas enviadas a Egipto era que el Faraón reconociera al Dios de los hebreos como el único Dios. “… Para que sepas que yo soy Señor; el Señor de toda la tierra”, Éxodo 8:22 (Jünemann).
Moisés le dijo: “… Sabrás que no hay nadie como el Señor nuestro Dios”, Éxodo 8:10 (NTV). El motivo de las plagas enviadas a Egipto era la obstinación del Faraón. Mientras él no reconocía a Dios, las plagas no cesaban. Dios le dijo: “… ¿Cuánto tiempo más vas a seguir negándote a obedecerme?… ¿Hasta cuándo te negarás a someterte a mí?…”, Éxodo 10:3 (PDT y NTV).
También para la iglesia.
Ahora bien, las crisis contienen un claro mensaje también para la iglesia. El Señor le dijo a Moisés que las plagas servirían para demostrarle al Faraón quién era el verdadero Dios. Pero “también lo hice para que ustedes… sepan que yo soy el Señor”, Éxodo 10:2 (NTV).
Su pueblo también debía regresar a Dios. Nadie puede hacerse el desentendido. La iglesia tiene una responsabilidad capital.
¿Hemos acaso reaccionado positivamente al mensaje de Dios? ¿Nos hemos vuelto más santos y más obedientes? ¿Nos hemos humillado para clamar a Dios con mayor fuerza? ¿Nos hemos purificado de la idolatría? ¿Estamos anunciando el evangelio eterno con mayor agresividad? ¿Nos hemos vuelto más confiables para el Señor? ¿Hemos llorado a gritos por nuestra ciudad y nación? ¿Hemos abandonado la incredulidad? ¿Necesitaremos una crisis más grave para que reaccionemos y nos volvamos a Dios? Espero que no sea necesario.
Preguntas para pensar y actuar
Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.
- ¿Estás clamando a Dios con verdadera fe o solamente te estás lamentando por tu situación actual?
- ¿Qué crisis de tu vida podría estar siendo usada por Dios para acercarte más a Él?
- ¿Hay pecado, incredulidad o indiferencia que estén apagando tu clamor?
- ¿Está dispuesto a ponerte en la brecha por otros aunque nadie más lo haga?
- ¿Qué área de tu vida necesita hoy un clamor perseverante delante de Dios?

DINÁMICA SUGERIDA
Hasta romper el silencio.
Materiales necesarios
- Tu Biblia.
- Tu cuaderno de notas.
- Lapicera.
- Hojas pequeñas de papel.
- Un recipiente con agua y otro vacío.
Desarrollo
- Siéntate solo con tu Biblia sobre la mesa, y pon mudo el celular o coloca música instrumental suave, para evitar las distracciones. Lee algunos de los versículos del texto acerca del clamor y cómo Dios responde.
- Realiza una oración aquietando tu alma y tu mente, y entrégale a Dios todo aquello que nunca expresaste delante de Dios.
- Luego, sin perder el ambiente de reflexión, escribe en diferentes hojas de papel
- Lo que te duele.
- Lo que temes.
- Lo que ya no puedes resolver solo.
- Lo que necesitas entregarle a Dios (pecados, frustraciones, tristezas, angustias, etc).
- Escribe también alguna necesidad de tu familia, iglesia o ministerio, si lo detectas.
No te apresures; toma el tiempo para escribir específicamente cada una de tus cargas y necesidades.
- Si Dios te muestra aparte algo en especial puedes escribirlo en tu cuaderno de notas.
- Después de escribir cada hoja, rómpelas en trozos pequeños sobre la Biblia o sobre la mesa, simbolizando que depositas en las manos de Dios todas las cargas internas que llevas guardadas.
- A continuación, coloca cada trozo de papel dentro del recipiente con agua mientras oras unos minutos en voz alta, clamando específicamente por cada situación. Esos minutos servirán para que los trozos de papel se mojen por completo.
- Vierte el agua con los papelitos rotos en el recipiente vacío. Esto simboliza derramar el alma delante del Señor.
Cierre
Lee lentamente:
- “… derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor…”, Lamentaciones 2:19.
- Finaliza en silencio, dejando unos minutos para que Dios te hable, si Él desea hacerlo.
DESAFÍO PARA ESTE DÍA
- Clama a Dios en este día de manera específica y perseverante.
- Dedica un tiempo para orar sin distracciones.
- Intercede por una persona que se haya alejado de Dios.
- No te quejes de la crisis; conviértela en motivo de oración.
- Pídele al Señor que te transforme en alguien que se pone en la brecha.

ORACIÓN
“Señor, hoy entiendo que Tú no te mueves por la necesidad, sino por la fe. Ayúdame a tener cada día más fe y a desarrollar una vida de clamor constante derramando mis cargas en Tu presencia. Deseo buscarte de manera profunda y con un corazón sincero. En medio de mis dificultades quiero depender solamente de Ti, orando y clamando en Tu presencia con perseverancia. Hoy hago el compromiso delante de Ti de ponerme en la brecha y pasar más tiempo en clamor por mis necesidades y por tus intereses. Oro en el Nombre de Jesús, amén y amén”.
Mensajes para ver, reflexionar y actuar:
Con el fin de que puedas continuar profundizando acerca del clamor, te invitamos a ver este mensaje que será de mucha bendición para tu vida.