DIA 3 – El secreto de una vida exitosa

Lo que queremos lograr en este día

  • Comprender la importancia del retiro espiritual en la vida cristiana.
  • Identificar cómo el cansancio espiritual afecta el carácter y la fe.
  • Aprender del ejemplo de Moisés y de Jesús respecto a la comunión con Dios.
  • Desarrollar el hábito de apartarse para buscar profundamente la presencia de Dios.

TEXTOS CLAVE:

  • “Jesús… fue llevado por el Espíritu al desierto”, Lucas 4:1. “Y Jesús volvió en el poder del Espíritu”, Lucas 4:14.
  • “Vino palabra de Dios a Juan… en el desierto. Y él fue…”, Lucas 3:2-3.
  • “Apacentando Moisés… llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios”, Éxodo 3:1.

REFLEXIÓN

📝 Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.

El desierto: el lugar de preparación.

Moisés, Juan el Bautista, Jesús y Pablo comenzaron sus ministerios en el desierto.

Moisés fue un líder sobresaliente. Su grandeza se debió a la relación estrecha con Dios que se forjó mientras estuvo en el desierto. Recordemos que Moisés vivió cuarenta años educándose en Egipto, cuarenta años pastoreando ovejas y cuarenta años liderando al pueblo de Israel.

Ahora bien, Moisés nunca hubiera llegado a ser el líder que fue sin ese ‘retiro’ en el desierto. ¡Resultó indispensable! Antes de entrar en él, era un asesino (Éxodo 2:12); al terminar ese período de preparación era el hombre más manso sobre la tierra (Números 12:3). Para Moisés y para todo aquel que quiera ser un siervo útil, la comunión secreta con Dios y la educación que se recibe en su escuela y bajo su disciplina son irreemplazables.

Jesús y el secreto del poder espiritual.

Jesús comenzó su ministerio público después de estar con Dios en el desierto (Lucas 4:14). Fue allí donde venció a Satanás (Mateo 4:1-11).
¿Te das cuenta? Su comunión con Dios el Padre (ministerio privado) crecía en la misma proporción que su ministerio público. ¡La relación con Dios es el secreto de una vida exitosa!
Los que sirven a Dios sin tener comunión con Él se asemejan a un caño que, conduciendo agua a los demás, no guardan para sí más que el óxido que lo destruye. Es bien deplorable, en efecto, hallarse en una condición parecida y, sin embargo, es la situación en que se encuentra todo siervo que se ocupa más de la obra y de sus resultados que del Maestro y de su gloria.

El valor del silencio y la soledad.

El silencio, la reflexión y la meditación en soledad son disciplinas espirituales valoradas inmensamente por un creyente efectivo y poderoso en el Señor.

George Mac Donald dijo: “Pocos pueden apreciar plenamente la terrible conspiración de ruido que hay a nuestro alrededor, ruido que nos niega el silencio y la soledad que necesitamos para cultivar el huerto de nuestro espíritu. No sería difícil creer que el archienemigo de Dios ha maquinado rodearnos, en todo momento concebible de nuestra vida, de los ruidos de la civilización que, si no se acallan, ahogan la voz del Señor. Los que andan con Dios pueden confirmártelo: generalmente Él no grita para hacerse oír”.

Dios habla en medio del silencio.

La madre Teresa de Calcuta dijo una vez: “Necesitamos encontrar a Dios, y a Él no se lo puede hallar en el ruido y la agitación. Dios es amigo del silencio. Vean cómo la naturaleza, los árboles, las flores, la hierba, crecen quedamente; vean cómo las estrellas, el sol y la luna se mueven en silencio. Cuanto más recibimos en quietud tanto más podemos dar en nuestra vida activa. Para poder tocar almas necesitamos el silencio.
Lo esencial no es lo que nosotros decimos sino lo que Dios nos dice a nosotros y expresa por medio de nosotros. Todas nuestras palabras resultarán inútiles, a menos que salgan de adentro. Las palabras que no transmiten la luz de Cristo no hacen sino aumentar las tinieblas”

La importancia del retiro espiritual.

“Tú has determinado la duración de nuestra vida… y no se nos concederá ni un minuto más…”, Job 14:5 (NTV).

Seguramente has escuchado decir que no viviremos ni un minuto menos de lo que Dios ha establecido. Suena bonito, pero no es verdad.

Lo que la Biblia afirma es que nadie puede rebasar el límite de tiempo establecido por Dios para cada uno de nosotros: “¿Quién de ustedes, por más que lo intente, puede añadir una sola hora a su vida?”, Mateo 6:27 (BDA2010). Lo que sí es posible es vivir menos: “… A los perversos se les acortan los años”, Proverbios 10:27 (PDT).

Personas que terminaron antes de tiempo.

En las Escrituras encontramos muchos ejemplos de personas que murieron antes de tiempo y sin haber cumplido con el propósito de Dios para sus vidas.

Uno de ellos es Moisés. Su destino profético era llevar al pueblo de Israel a la tierra prometida. Sin embargo, todos sabemos que no fue él quien lo hizo. Dios tenía planeado para Moisés un ministerio más largo y una vida más extensa, ¡pero el pecado lo arruinó todo!

Moisés no murió enfermo o de viejo. ¡Murió por desobediente! “Cuando murió, tenía ciento veinte años, gozaba de buena salud y la vista todavía no le fallaba”, Deuteronomio 34:7 (TLA).

Ahora bien, ¿qué hizo de malo Moisés para que su vida y ministerio terminaran antes de tiempo? Golpeó una roca. ¿Recuerdas la historia? Un espíritu murmurador reinaba en el pueblo. Moisés se presenta a las puertas del tabernáculo y Dios le dice: “Tú y Aarón tomen la vara y reúnan a toda la comunidad. En presencia de todo el pueblo, háblale a la roca y de ella brotará agua”, Números 20:8 (NTV).

Un enojo que destruyó su bendición.

¿Obedeció Moisés? Solo en tomar la vara y en reunir al pueblo. Sermonear enojado y a los gritos no fue el encargo de Dios y, mucho menos, golpear la roca: “¡Escuchen, ustedes rebeldes! —gritó—. ¿Acaso debemos sacarles agua de esta roca?”. Enseguida Moisés levantó su mano y golpeó la roca dos veces con la vara y el agua brotó a chorros…”, Números 20:10-11 (NTV).
Moisés actuó en desobediencia, y aun así el milagro sucedió. A veces, en desobediencia, también ‘sale agua’. Pero cuidado, ¡ser usado por Dios no siempre significa ser aprobado por Él! Moisés deshonró a Dios golpeando la roca. Aarón apoyó la rebelión y Dios los castigó a ambos. A Aarón se le quitó la túnica de sumo sacerdote y luego murió. El castigo para Moisés fue aún peor: perdió la tierra prometida: “… El SEÑOR le dijo a Moisés: —Sube… a la montaña… y contempla la tierra que le he dado al pueblo de Israel. Después de verla, al igual que tu hermano Aarón, morirás; pues los dos se rebelaron contra mí…”, Números 27:12-14 (NTV).
Moisés le pidió a Dios que reconsiderara la decisión; sin embargo, su oración no fue contestada: “… Le rogué al SEÑOR… que me permita cruzar… pero el SEÑOR… no quiso escucharme. “¡Ya basta! —exclamó—. Ni una sola palabra más sobre ese asunto…”, Deuteronomio 3:23-26 (NTV).
Aarón y Moisés podrían haber tenido un ministerio más extenso y una vida más larga si tan solo hubieran obedecido. Como lo ves, ¡la desobediencia es muy costosa!

El problema del carácter.

Ahora bien, ¿por qué razón Moisés golpeó la roca? Porque estaba enojado. “… Hicieron que Moisés se enojara (NTV)… lo sacaron de quicio (BAD)… le amargaron el espíritu (Jer 1998)… lo importunaron tanto que él habló sin pensar”, Salmo 106:33 (PDT).

Moisés tenía un mal genio. Era un fosforito explosivo. Estaba siempre sentado sobre un barril de pólvora emocional. Y su genio sin control le trajo muchísimos problemas.

Moisés había estado perdiendo la calma desde que tenía cuarenta años. Dios lo toleró y se mostró indulgente hasta que un día le dijo: “Moisés, ¡ya basta!”.

¡Aunque parezca increíble, el hombre al que Dios llamó el más manso de la tierra (Números 12:3) perdió su bendición debido al enojo!

Cuatro décadas después del incidente de las tablas Dios puso a Moisés nuevamente detrás del pupitre. Una vez más fue probado en la paciencia. Recordemos la historia. El pueblo se quejaba por falta de agua y Moisés no daba más. Estaba harto. Hervía por dentro. Y su enojo no controlado lo llevó a cometer una locura.

Por eso la Biblia dice: “… Deben ser… lentos para enojarse… porque el hombre enojado no hace lo que agrada a Dios”, Santiago 1:19-20 (NTV y DHHe).

Dios no justificó su berrinche.

Ahora bien, es cierto que los israelitas eran personas demandantes y malagradecidas, pero Dios no atemperó el castigo por causa de la rebeldía del pueblo. Dios no pasó por alto ni excusó el berrinche de Moisés. Y, ¿por qué no? Porque el pecado afectaba su gloria. “Ya que no me glorificaron… y por no haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas, no harán entrar a esta comunidad en la tierra que les voy a dar”, Números 20:12 (BLA y BNP).

Moisés estaba fuera de sí. Predicó un sermón que Dios no le dio (Números 20:10); golpeó la roca y encima se atribuyó el poder para sacar agua de la roca: “¿Acaso debemos sacarles agua de esta roca?”, Números 20:10 (NTV).

El mayor pecado de Moisés fue disminuir la gloria de Dios. Nuestra desobediencia ensucia la reputación de Dios. Y si el que peca es un líder el perjuicio es mayor, como sucedió con David. Natán le dijo: “… Hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová…”, 2º Samuel 12:14.

Las escandalosas vidas de los líderes eclesiásticos mancillan el nombre de Dios y arruinan su obra en esta tierra. Basta de tirar por la cloaca el nombre de Dios.

Moisés intercedía por la gloria de Dios.

Moisés siempre glorificó a Dios. Cuando el pueblo se entregó a la idolatría, Dios quiso destruirlo y Moisés intercedió diciendo: “Dios mío… si lo destruyes, los otros pueblos van a pensar que no pudiste llevarlo hasta la tierra que le prometiste…”, Deuteronomio 9:28 (TLA).

Después de un tiempo el pueblo volvió a desobedecer y Moisés intercedió nuevamente por ellos: “Si matas a… este pueblo, las naciones que han oído hablar de tu fama dirán: El Señor no fue capaz de llevarlos… a la tierra que juró darles…”, Números 14:15-16 (NVI).

Moisés no estaba interesado en su pescuezo o en el bienestar de su familia como sí en la reputación de Dios. Sin embargo, hacia el final de su vida ministerial Moisés ya no se preocupaba tanto por la gloria de Dios. ¿Qué sucedió? Se quedó sin fe. Dios dejó bien en claro que la causa de su desobediencia fue la incredulidad: “Por no haber creído en mí…”, Números 20:12 (BDA 2010).

A Moisés le faltó fe. Pero si Moisés era un hombre de fe. Sí, al principio de su ministerio, cuando solía retirarse de la vida pública para estar con Dios. Es altamente significativo que la Biblia no haga alusión a las escapadas de Moisés a la montaña en la postrimería de su vida.

El cansancio emocional y espiritual.

Moisés había perdido la costumbre de apartarse de la vida cotidiana para conectarse profundamente con Dios. Y esa es la razón por la que está cansado, agotado, estresado y malhumorado. Y además tiene menos paciencia y más incredulidad.

Es cierto que Moisés nunca descuidó la carpa del encuentro, pero sí los retiros espirituales. Y es la combinación de ambas disciplinas la que nos lleva a ganar las batallas imposibles. La oración, el ayuno y el retiro son disciplinas destinadas a personas que desean vivir más cerca de la voluntad de Dios.

Moisés estaba agotado, pero no era por su edad. La Biblia es muy clara. Aunque tenía 120 años “estaba tan fuerte como siempre”, Deuteronomio 34:7 (PDT).

El cansancio de Moisés no era físico, sino emocional y espiritual. ‘Salir fuera de la aldea’ con el propósito de renovar la vida espiritual y recibir nueva unción y visión es indispensable para todo siervo del Señor.

La necesidad del retiro espiritual.

Es de vital importancia poner en pausa la vida de servicio y las obligaciones cotidianas para pasar tiempo con Dios. ¡El cansancio es enemigo de la unción y el estrés ministerial no es un buen aliado de los siervos del Señor!
Aprendamos de Jesús, quien nunca descuidó los retiros espirituales. Comenzó su ministerio con un retiro de 40 días y luego se lo ve siempre retirarse para pasar tiempo con su Padre: “Jesús… solía retirarse a lugares solitarios para orar”, Lucas 5:15-16 (BAD); Juan 6:15.

Una disciplina difícil pero necesaria.

Esta disciplina espiritual suele ser una de las más difíciles de practicar porque estamos programados para sentirnos cómodos con el ruido y las multitudes, no con el silencio y la reflexión.
Sin embargo, el que quiera ganar la batalla de la fe y conquistar nuevos territorios espirituales deberá aprender del error de Moisés y seguir el ejemplo de Jesús.
Recuérdalo: ¡la vida privada con Dios determina la fuerza de la vida pública!
👉 La vida espiritual se debilita cuando se descuida la comunión con Dios. El retiro, el silencio y la intimidad con Él vuelven a fortalecer el corazón.

Preguntas para pensar y actuar

📝 Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.

  • ¿Cómo está hoy tu vida privada con Dios?
  • ¿Qué cosas están robando tu silencio y tu tiempo de intimidad con el Señor?
  • ¿Te pareces más al Moisés cansado y enojado o al Jesús que se retiraba a orar?
  • ¿Qué áreas de tu carácter necesitan ser rendidas a Dios?
  • ¿Estás priorizando más a la obra de Dios que al Dios de la obra?

DINÁMICA SUGERIDA

Reconstruyendo el altar.

🧰 Materiales necesarios

  • 10 piedras pequeñas, vasos descartables, bloques o libros pequeños. 🥛
  • Una hoja grande o cartulina. 📄
  • Lapicera o marcador. 🖊️
  • Una Biblia. 📘
  • Una linterna, vela LED o lámpara pequeña. 🔦
  • Cinta adhesiva.

🚶 Desarrollo

🏜️ 1. Preparando el terreno.

  • Coloca la hoja en el piso o sobre la mesa y escribe en el centro la frase:

“La relación con Dios es el secreto de una vida exitosa”.

  • Alrededor de la hoja escribe palabras que aparezcan en la reflexión que leíste:
  • Ruido. 🔊
  • Enojo. 😡
  • Estrés. 😣
  • Distracción. 📱
  • Cansancio. 😓
  • Silencio. 🤫
  • Fe. 🙏
  • Comunión. ❤️

🙇‍♂️2. Construyendo el altar.

  • Comienza a formar en el centro una torre o altar con las piedras, vasos o bloques.
  • Cada vez que agregues una piedra, menciona en voz alta algo que deseas fortalecer espiritualmente:
  • “Quiero más paciencia”.
  • “Quiero volver a disfrutar la oración”.
  • “Necesito descansar en Dios”.
  • “Necesito dominar mi carácter”.
  • “Quiero escuchar más la voz de Dios”.
    • Mientras construyes, reflexiona lo que leíste acerca de cómo Moisés y Jesús se apartaban para encontrarse con Dios.

⚠️ 3. El momento de la prueba.

  • Cuando el altar esté terminado, quédate observándolo durante unos segundos en silencio. Luego retira lentamente una piedra de la base. Después otra.
  • Observa cómo el altar comienza a tambalearse o derrumbarse.
  • Reflexiona: “Así también sucede cuando dejamos de orar, cuando vivimos apurados, cuando el enojo, el cansancio o el ruido ocupan el lugar de Dios”.

🔥 4. Reconstruyendo con Dios.

  • Ahora vuelve a levantar el altar, pero esta vez hazlo leyendo frases del texto o versículos bíblicos. Puedes decir en voz alta:
  • “Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba”, Lucas 5:16.
  • “… Deben ser… lentos para enojarse…”, Santiago 1:19-20.
  • “Jesús volvió en el poder del Espíritu”, Lucas 4:14.
  • Con cada piedra que vuelvas a colocar, agradece a Dios por una oportunidad nueva para comenzar otra vez.

💡 5. Encendiendo la luz.

  • Cuando termines el altar, apaga por unos segundos las luces del lugar si es posible y enciende la linterna o vela LED.
  • Colócala junto al altar como símbolo de la presencia de Dios iluminando tu vida aun en medio del cansancio, el desierto o las luchas. Permanece un minuto completo en silencio.

🔚Cierre

  • Lee lentamente en voz alta: “Aprendamos de Jesús, quien nunca descuidó los retiros espirituales”.
  • Luego escribe en tu cuaderno de notas: “¿Qué necesito reconstruir hoy en mi relación con Dios?”.

DESAFÍO PARA ESTE DÍA

  • Aparta diariamente un tiempo específico para estar a solas con Dios.
  • Reduce intencionalmente los ruidos y distracciones que enfrían tu vida espiritual.
  • Cuida tu corazón para no servir a Dios sin comunión con Él.
  • Practica momentos de retiro, oración y silencio intencionalmente, durante la semana o cada cierto tiempo específico.
  • Sigue el ejemplo de Jesús: retirarte con Dios antes de enfrentar las demandas públicas.

ORACIÓN

“Padre Santo, gracias por tu presencia en mi vida. En este día quiero reconocer cuánto necesito apartarme de mi rutina diaria para buscar tu rostro. Entiendo que lejos del ruido y de las distracciones seré más sensible a tu voz y tu guía. Anhelo planificar tiempos para retirarme a solas con vos, y ser fortalecido espiritualmente, porque sé que el cansancio afecta mi carácter y mi fe.  Te entrego mis cargas y todo lo que ha debilitado mi vida espiritual. Que pueda hacer de los retiros espirituales y tiempos de silencio, un hábito en mi vida. Tomo la decisión de practicar esta disciplina espiritual de manera intencional y periódica, en el Nombre de Jesús, amén y amén”.

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