DIA 6 – El clamor y la súplica

Lo que queremos lograr en este día

1. Despertar a una vida de clamor genuino.
👉 Comprender que el clamor es una oración profunda, apasionada y dependiente totalmente de Dios.

2. Experimentar activación espiritual.
👉 Permitir que Dios traiga nueva vida a áreas secas, detenidas o aparentemente muertas.

3. Reconocer a Dios como única fuente de ayuda.
👉 Aprender a acudir primero al Señor antes que a los recursos humanos.

4. Creer que Dios responde al clamor.
👉 Fortalecer la fe en que Dios escucha, responde y actúa poderosamente.

TEXTOS CLAVE:

  • “… Dios nunca abandona a los que buscan su ayuda”, Salmo 9:10.
  • “… ¡Levántate y grita! ¡Vierte tu corazón, como un torrente en la presencia del Señor!”, Lamentaciones 2:19.
  • “Cristo… oró llorando y suplicando a gritos… ofreció oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas”, Hebreos 5:7.

REFLEXIÓN

📝 Te sugerimos buscar en tu biblia los diferentes versículos citados. Puedes anotar tus pensamientos y lo que Dios te revele en un cuaderno personal.

El clamor que Dios escucha.

Recuerdo ese día. Amaneció fresco, pero nada nos hacía predecir lo que pasaría. Sin embargo, Dios nos tenía reservada una experiencia única. Estábamos de viaje y nos tocaba atravesar unas montañas para llegar a destino.

De pronto, al subir la cuesta todo cambió. Las nubes se hicieron más oscuras, el viento helado empezó a soplar y parecía que se haría de noche en plena siesta. Minutos después vimos unos copos de nieve. De pronto, tras una curva todo se tornó blanco. Absolutamente blanco. Una nevada impredecible en un sitio inesperado.

Si uno miraba el paisaje pensaba que el invierno recién se iniciaba; pero divisamos un enorme e imponente almendro cubierto de flores. Ahí sentimos tronar la voz del Eterno. Aunque el frío fuera intenso y todo estuviera “aparentemente muerto”, el almendro proclamaba una nueva realidad. “Hasta aquí, invierno. Tus días están contados. Yo anuncio un cambio de temporada”.

Bendito sea el Señor que con su voz como estruendo de muchas aguas proclama en esta hora: “El invierno ya se ha ido… hay flores en los campos; ha llegado el tiempo de cantar…”, Cantares 2:11-12 (TLA). El almendro despierta como primicia y advierte el cambio de temporada.

ACTIVACIÓN: lo que no sucede en mucho tiempo, ocurre en horas.

Cuando el almendro está en flor, pronto le seguirá toda la naturaleza. Los troncos y ramas muertas reverdecerán de la noche a la siguiente mañana y, lo que no tiene vida es vivificado por la savia que corre con potencia en las profundidades no visibles. Pronto, pronto todo será esplendor, verdor, novedad y alegría.

ACTIVACIÓN es la palabra que el Espíritu Santo ha dado para la iglesia, las familias y cada vida. Si has llegado a este lugar y necesitas que la activación de Dios inyecte nueva vida a tu ser, a tu matrimonio, a tus hijos o ministerio, queremos compartirte un recurso espiritual para experimentar tal activación.

El recurso divino: el clamor.

¿Cuál es ese recurso? El clamor.

Todos podemos despertar al poder conferido en este tipo especial de oración. El clamor es un recurso divino para que se libere lo extraordinario de Dios. El clamor nace de un corazón que ha tocado fondo y ya no tiene opciones. Es desesperación que busca un remedio. Es adversidad que gime por un milagro específico.

Clamar no es hacer una “oracioncita” de costumbre, mientras bostezamos o pensamos en cualquier otra cosa. Nada que ver.

Es el caso de Ana, de la mujer sirofenicia y de Bartimeo el ciego que “…cuando oyó… que era Jesús… quien pasaba, comenzó a clamar… ¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”, Marcos 10:47 (VM).

Jesús también clamó.

¿Recuerdas cómo oró Jesús? “Cristo… oró llorando y suplicando a gritos… ofreció oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas”, Hebreos 5:7 (PDT y NTV).

¿Alguna vez clamaste a Dios, llorando y gritando? Sí, gritos que surgen de la necesidad y miran al único capaz de suplirlas. Gritos que reconocen a Dios como la única opción posible.

Muchas de nuestras oraciones son tibiecitas, con poca pasión y escasa entrega. ¿Y pretendemos que Dios nos responda? Con frecuencia ni siquiera oramos convencidos de que Dios vaya a contestarnos. ¡Dios responde al clamor de sus hijos! “… Dios les tendrá compasión… En cuanto oiga sus gritos, les responderá”, Isaías 30:19 (TLA).

El clamor que desata propósito.

Dick Simmons es un intercesor que, movido por Dios, comenzó a interceder a los gritos a las dos de la madrugada, en un descampado cerca del río Hudson en Nueva York. Pronto se encendieron muchos reflectores y la policía intervino. ¿Qué está haciendo?, gritaron. Estoy orando para que Dios envíe obreros a su campo de Nueva York.

Esa misma noche un delgado predicador de Pensilvania fue visitado por el Espíritu Santo y llamado a trabajar a Nueva York. ¿Quién era ese joven? David Wilkerson.

¿Has clamado con todo tu ser? ¿Qué te impide hacerlo?

El clamor que trae libertad.

Los israelitas vivieron esclavizados en Egipto por más de 400 años, Génesis 15:13.

Buscaron atenuar el sufrimiento de muchas maneras, inclusive suplicando la ayuda del Faraón: “… Los… israelitas fueron a rogarle al faraón: —Por favor, no trate así a sus siervos… Pero el faraón gritó: — ¡Ustedes son unos holgazanes!… ¡Vuelvan ya mismo a trabajar…”, Éxodo 5:15-18 (NTV).

Y la libertad solo llegó cuando clamaron: “… Los israelitas… clamaron por ayuda y su clamor subió hasta Dios…”, Éxodo 2:23 (NTV). El que clama a Dios obtiene su ayuda.

Dios dijo: “He oído… el clamor…”, Éxodo 6:5 (SB-MN). “… He escuchado sus gritos pidiéndome ayuda… Por eso he venido a librarlos…”, Éxodo 3:7-8 (TLA).

Recibieron ayuda cuando la pidieron: “Cuando clamamos al Señor, él nos oyó… y nos sacó de Egipto…”, Números 20:16 (NTV).

El Faraón y su ejército fueron tras ellos: “entonces los Israelitas… clamaron al SEÑOR”, Éxodo 14:10 (NBLH).

¿Y qué sucedió? Dios hizo que el mar se los tragara vivos: “No sobrevivió ni uno de los egipcios que entró al mar para perseguir a los israelitas…”, Éxodo 14:28 (NTV).

El patrón del pueblo de Dios.

Años después “los israelitas hicieron lo malo a los ojos del SEÑOR… lo cual hizo que el SEÑOR… los entregara en manos de… los enemigos”, Jueces 2:11-14 (NTV).

En medio del sufrimiento clamaron y Dios los liberó nuevamente: “En sus momentos de angustia clamaron a ti, y desde el cielo los escuchaste. En tu gran misericordia, les enviaste libertadores que los rescataron de sus enemigos”, Nehemías 9:27 (NTV).

Este patrón de comportamiento se repetirá una y otra vez a lo largo de siglos. El pueblo vivía en paz hasta que se alejaba de Dios. Cuando esto sucedía el Señor los vendía como esclavos y después de muchos sufrimientos se acordaban de Dios, quien en su misericordia, los liberaba de la esclavitud: Jueces 3:7-9; 3:12-15; 4:1-3; 6:1-6; 10:6-10.

Ahora bien, el Señor los ayudaba solo si ellos se volvían a Él arrepentidos: “Clamaron al SEÑOR… y confesaron: “Hemos pecado… Luego el SEÑOR envió a… Samuel para salvarlos… y ustedes vivieron a salvo”, 1º Samuel 12:10-11 (NTV).

Promesas para los que claman.

Dios puede y quiere obrar en tu vida. Sus promesas están a tu alcance. Tómate de ellas para experimentar la activación sobre tu realidad presente:

  • “Cuando ustedes clamen a Mí y oren a Mí, Yo los escucharé”, Jeremías 29:12 (Kadosh).
  • “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes”, Jeremías 33:3 (BAD).
  • “El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades”, Salmo 34:17 (NTV).
  • “Él salvará al pobre que suplica y al necesitado que no tiene quien lo ayude”, Salmo 72:12 (DHH).
  • “Clamaré a Dios, y el Señor me rescatará”, Salmo 55:16 (NTV).

¡Claro que tu Padre Celestial conoce tus penurias y necesidades (Mateo 6:32)!, pero Jesús nos enseñó a pedirle hasta por el pan de cada día: “Danos hoy el alimento que necesitamos”, Mateo 6:11 (NTV).

También dijo: “Pidan a Dios, y él les dará… Pues todo el que pide recibe…”, Mateo 7:7-8 (TLA y NTV). “Dios… dará buenas cosas a quienes se las pidan”, Mateo 7:11 (TLA). “…Dios escucha nuestras oraciones cuando le pedimos…”, 1ª Juan 5:14-15 (PDT).

Preguntas para pensar y actuar

📝 Te sugerimos anotar tus pensamientos en un cuaderno personal.

  • ¿Has clamado alguna vez a Dios con todo tu corazón y sinceridad?
  • ¿Hay situaciones en las que has dependido más de tus fuerzas que de Dios? ¿Qué resultados obtuviste? ¿Le pediste perdón a Dios cuando erraste la hacerlo?
  • ¿Qué áreas de tu vida necesitan hoy una activación espiritual?
  • ¿Qué te impide clamar con libertad delante del Señor?
  • ¿Estás orando con fe, creyendo realmente que Dios responderá?

DINÁMICA SUGERIDA

El clamor que rompe cadenas.

🧰 Materiales necesarios

  • Tarjetitas o trozos de papel. 📜
  • Lapicera o marcador. 🖊️
  • Una cuerda o cinta no demasiado larga, como para formar una “guirnalda” corta. 🧵
  • Música instrumental suave (si lo deseas). 🎶
  • Biblia. 📘
  • Tu cuaderno de notas. 📝

🚶 Desarrollo

  1. Escribe en diferentes papeles situaciones específicas por las cuales necesita clamar: áreas secas, luchas, miedos, pecados, sueños detenidos, familiares, ministerio, salud, etc.
  2. Ata todos los papeles que escribiste a la cuerda o cinta con una separación entre ellos. Esto simbolizará las ataduras que han frenado tu vida espiritual.
  3. Cuelga esa “guirnalda” en un lugar visible para vos, en tu lugar secreto o “carpa del encuentro”.
  4. Toma un tiempo para clamar en voz alta específicamente por cada una de esas situaciones, con intensidad y entrega total. No te apresures, tómate el tiempo para estar en la presencia del Señor.
  5. Después de cada clamor, declara una promesa bíblica como: “Clama a mí y te responderé”, Jeremías 33:3 (BAD), o “El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades”, Salmo 34:17 (NTV).

🔚Cierre

Finalmente rompe la “guirnalda” como acto profético de libertad, activación y comienzo de una nueva temporada espiritual.

DESAFÍO PARA ESTE DÍA

  • Clama a Dios cada día con intensidad y sinceridad.
  • Ora usando promesas bíblicas relacionadas con el clamor.
  • Dedica al menos 15 minutos diarios a orar en voz alta.
  • Entrégale a Dios incluso aquellas áreas donde ya no tienes fuerzas.
  • Espera con fe la activación y el cambio de temporada que Dios traerá a tu vida.

ORACIÓN

“Dios Padre Eterno, con humildad vengo delante de Ti entendiendo que he practicado muy poco esta disciplina espiritual del clamor. Te pido perdón, y ayúdame a clamar desde lo más profundo de mi ser. Reconozco que hay áreas secas, muertas o que están detenidas en mi vida y que necesitan de Tu activación. Anhelo ser un canal limpio donde puedas manifestar Tu gloria para darme nueva vida; Tú eres la única fuente de verdadera Vida. Te agradezco porque sé que me escuchas, y te abro mi corazón en este día. Deseo despertar a una vida de clamor genuina, en el Nombre de Jesús, amén y amén”.

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